jueves, 17 de marzo de 2016

Judíos y católicos: De enemigos y extraños a amigos y hermanos

Homilía en la festividad de la Congregación de Nuestra Señora 
de Sión en el Centro de Estudios Judeo–Cristianos de Madrid
20 de enero 2016

Lecturas: Isaías 62, 1-5; Salmo 95; Juan 2, 1-11

Queridos amigos y hermanos:

Saludo muy cordialmente a las autoridades y a los miembros de la comunidad judía presentes en esta
Entre otros, estuvieron presentes en la celebración: D. Isaías Barroso,
director del CEJC; D. José Miguel García, director del
Secretariado de la CEE para la Educación y la Catequesis...  
celebración, a los sacerdotes concelebrantes, a las personas ligadas a este Centro de Estudios Judeo-Cristianos de Madrid, que lleva ya más de 40 años realizando una labor encomiable de acercamiento y conocimiento mutuo entre la Iglesia y la comunidad judía aquí en nuestra ciudad y en España. Agradezco mucho la invitación de la directora, Mayte Rodríguez, a presidir esta celebración en el día de la fiesta de la Congregación de Nuestra Señora de Sión. Recordamos en este día la aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa a Alfonso Ratisbonne en 1842, en la Iglesia de Sant’Andrea delle Fratte en Roma, fundador, con su hermano Teodoro, de la Congregación religiosa a la que se encomendó este centro cuando lo erigió el Arzobispado de Madrid en 1972.


Estamos, queridos hermanos y amigos, viviendo un momento de gracia, un tiempo favorable, un kairós especial, para las relaciones entre la Iglesia y el pueblo judío que debemos saber aprovechar no solo por nuestro propio bien sino también cara a nuestra misión respecto a toda la humanidad. Después de la Shoah todos tenemos la firme determinación que algo así nunca más debe pasar. Esto significa vigilancia constante ante cualquier injusticia que se cometa contra una minoría, reconocimiento de la maldad que puede anidar en el corazón del hombre y de la mujer, intolerancia ante el odio, los prejuicios y las discriminaciones por motivos religiosos o de raza. Estas actitudes conviene renovarlas frecuentemente como haremos el próximo 27 de enero, aniversario de la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau.

...D. Daniel Kutner, embajador de Israel en España;
D. Itsvan Benyhe, agregado de Cultura y Educación
de la embajada de Hungría en España...
La Shoah fue también la que entre otros factores llevó a la Iglesia a replantearse su forma de entender y relacionarse con el pueblo judío, ya que advertía el claro hecho de que la ideología nacionalsocialista podía haber encontrado un terreno fértil en la predicación cristiana sobre el judaísmo. Este replanteamiento dio como fruto ese documento tan importante del Concilio Vaticano II, la declaración Nostra aetate, de la que se cumplieron el pasado 28 de octubre 50 años de su promulgación. Es difícil exagerar el cambio que este documento supuso para las relaciones de la Iglesia con el judaísmo; por nuestra parte significó un no inequívoco e irrevocable a toda forma de antisemitismo, un sí nítido al reconocimiento de las raíces judías del cristianismo y a nuestro patrimonio común, un no claro a la doctrina de la maldición y reprobación del pueblo judío a causa de su presunta culpabilidad en la muerte de Jesús.

El cambio que supuso la declaración Nostra aetate se fue concretando con los años en otros documentos posteriores, en organismos que surgieron para el diálogo y el conocimiento mutuo, en reuniones de distinto tipo y en diversos actos, pero, sobre todo, como dijo el papa Francisco en el Templo Mayor de Roma el domingo pasado, en que de “enemigos y extraños hemos pasado a ser amigos y hermanos”. Es bueno recordar aquí algunos de los acontecimientos de estos últimos 50 años porque hacer memoria de ellos es también una forma de dar gracias a Dios en esta Eucaristía que estamos celebrando. Así los viajes a Tierra Santa de los papas, la petición de perdón que hizo Juan Pablo II, el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, las visitas a la sinagoga de Roma de los tres últimos papas, las conversaciones con el Gran Rabinado de Israel…


El papa Francisco en el Templo Mayor de Roma (17/1/2016)
Fuente de la imagen: elpuntero.com
Permitidme destacar tres acontecimientos más recientes que creo nos marcan una línea a seguir en este momento favorable que estamos viviendo de nuestras relaciones: la XXII reunión en octubre de 2013 del Comité Internacional de Enlace Judío Católico en Madrid que tuve el honor de organizar localmente con la inestimable ayuda de Carolina Aisen, secretaria de la Federación de las Comunidades Judías de España; el documento “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables”, de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, hecho público el 10 de diciembre de 2015 y la visita del papa Francisco al Templo Mayor de Roma del pasado domingo 17 de enero.

Lo que descubrimos en estos acontecimientos es que la relación entre la Iglesia y el pueblo judío es especialísima, de ahí la expresión “hermanos mayores” que utilizó Juan Pablo II, o “padres en la fe” de Benedicto XVI en la misma sinagoga de Roma. El resumen de nuestros avances teológicos de los últimos años lo podemos encontrar en esa afirmación del papa Francisco en el Templo Mayor de Roma de este domingo: “Los cristianos, para comprenderse a sí mismos, no pueden dejar de hacer referencia a las raíces judías, y la Iglesia, mientras que profesa la salvación por la fe en Cristo, reconoce la irrevocabilidad de la Antigua Alianza y el amor constante y fiel de Dios por Israel.”

Desde la Iglesia creo que tenemos que seguir profundizando en esta línea de la irrevocabilidad y
...D. Miguel de Lucas, director general del Centro Sefarad-Israel; 
D. Mauricio Toledano, secretario general de la FCJE;
D. Gabriel Perry, presidente de la Comunidad Judía Bet-El...
perenne validez del pacto de Dios con Israel y lo que esto significa. En el documento de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo del pasado 10 de diciembre se afirma: “La tierra nutricia de ambos, Judíos y Cristianos, es el Judaísmo del tiempo de Jesús. Éste no sólo originó al Cristianismo, sino también, tras la destrucción del Templo en el año 70, al Judaísmo rabínico post-bíblico, que desde entonces tuvo que sobrevivir sin el culto sacrificial, dependiendo exclusivamente para su desarrollo ulterior de la oración y la interpretación de la revelación divina tanto escrita como oral. Así Judíos y Cristianos tienen una misma madre y pueden ser considerados como si fueran dos hermanos que - como suele acontecer normalmente entre hermanos – se han desarrollado siguiendo direcciones diferentes” (n. 15).

Por otro lado, desde el Judaísmo habría que aclarar las posibilidades de un verdadero diálogo teológico con los cristianos. El año pasado tuve la suerte de participar en un encuentro en la Yeshiva University de Nueva York entre unos pocos obispos católicos, la mayoría franceses, y los profesores de esa universidad que es referencia para el judaísmo ortodoxo. Preguntamos en esa ocasión si seguía siendo válido para ellos lo que había escrito en 1964 el famoso rabino y profesor de esa universidad Joseph Soloveitchik, en su conocido ensayo Confrontation (pdf en inglés), es decir, que el diálogo teológico con los cristianos no es posible. El profesor David Berger, hablando en representación del claustro de la universidad, nos dijo que sí, que para ellos seguía vigente, que podemos y debemos hacer muchas cosas juntos por el bien de la humanidad, pero de teología y escatología no podemos hablar, porque en el fondo la experiencia religiosa de cada cual es incomunicable y hablar de ella supone un peligro de contaminación: En un documento reciente del pasado 3 de diciembre, que va en una línea diferente y que muchos rabinos también ortodoxos firmaron, se reconoce los cambios que han tenido lugar en estos años  en la actitud de la Iglesia y se afirma, citando a Maimónides, que el surgimiento de la Iglesia no debe ser considerado como un accidente o un error, sino como algo querido por Dios y un don para las naciones. Creo que debemos juntos seguir profundizando y hablado de esto, también en lugares como este Centro de Estudios Judeo-Cristianos de Madrid, para conocernos mejor a nosotros mismos y al otro.

Evidentemente, junto al diálogo teológico, debemos también llevar adelante nuestro compromiso a
....D. Raphael Benatar, secretario y portavoz de la CJM;
D. Ricardo Iglesias, jefe de Relaciones externas
del Ayuntamiento de Madrid...
favor del mundo, como tarea que el Creador nos ha confiado. Así debemos custodiar nuestra casa común, defender toda vida humana que reconocemos sagrada y luchar por la justicia y la paz. En este sentido es mucho de agradecer lo que la comunidad judía está haciendo en favor de los cristianos perseguidos.


Concluyo, hermanos y amigos, dirigiendo nuestra atención a la Palabra de Dios que ha sido proclamada. Para nosotros, los cristianos, la profecía de Isaías de la primera lectura se cumple con la venida de Jesús, Mesías e Hijo de Dios. En él, en su hora, en su sangre derramada en la cruz, se establece la nueva alianza, en la que Dios se desposa con su pueblo. En el episodio de las bodas de Caná, anticipando su hora por petición de su Madre en el signo del vino, Jesús se manifiesta como el verdadero esposo de la Iglesia, representada por sus discípulos y María. Pero este nuevo pueblo de Dios, nace del antiguo, no lo sustituye ni lo reemplaza, y la relación entre ambos forma parte de los misteriosos designios de Dios y de la hora futura que Dios tiene prefijada.


Muchas gracias. 

martes, 16 de febrero de 2016

Ecumenismo y diálogo interreligioso


Comparto aquí, para los lectores de este blog, dos entrevistas que me hicieron sobre la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso.

1. En el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos  2016, participé en el programa Periferias de 13TV para hablar de ecumenismo y unidad de los cristianos y de la visita del papa Francisco a la Sinagoga de Roma del 17 de enero 2016: http://videos.13tv.es/video/?videoId=e-1101.




2. Con ocasión del 50 aniversario de la promulgación de la Declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II  y de un acto que se celebró en la Conferencia Episcopal Española para conmemorar tal efeméride (fotos), se me realizó una entrevista en el programa Últimas preguntas de Radio Televisión Española, dirigido por M. Ängles Fernández, que se emitió el 20 de diciembre de 2015. En él hablé del diálogo interreligioso, de los progresos que se han dado en los últimos 50 años y de su importancia a la luz de los de los atentados terroristas que han tenido lugar en Europa y de los conflictos en distintas partes del mundo:  http://rtve.es/v/3415492.





jueves, 10 de diciembre de 2015

La victoria final es de Dios


Homilía 29 de noviembre 2015
Domingo I de Adviento (ciclo C)
(Misa retransmitida por RNE)

Empezamos este nuevo año litúrgico escuchando unas palabras del Señor parecidas a las que se nos proclamaron cuando se iba terminando el anterior, palabras que nos hablan del final del
mundo y de la historia humana. Hoy escuchamos estas palabras del discurso escatológico de Jesús según la versión de san Lucas, que es el evangelio que nos acompañará a lo largo de este nuevo ciclo litúrgico. En un primer momento estas palabras nos pueden parecer raras y hasta podrían asustarnos, al hablar de catástrofes y de signos portentosos, de «angustia de las gentes». Sin embargo, si prestamos más atención y tenemos en cuenta el lenguaje apocalíptico que utilizan, veremos que tienen mucho que decirnos a nosotros hoy. El lenguaje apocalíptico surge en momentos difíciles de la historia, de gran negatividad, cuando las fuerzas del mal parecen haber vencido, como en el periodo post-exílico en el que Israel había perdido todo, pero viene a dar un mensaje de esperanza en medio de la adversidad, una buena noticia, a consolar como otras palabras no pueden hacerlo. Nos vienen a decir que por mucho que parezca que prevalezca el mal en el mundo, en nuestra sociedad y en nuestras vidas, al final la victoria es de Dios y de su Cristo, «que vendrá sobre las nubes del cielo, con gran poder y majestad», como acabamos de escuchar en el evangelio. ¡Cuánto necesitamos que se nos diga esto hoy! Los terribles actos terroristas que hemos vivido en estos días que siembran el terror y abren el abismo de la nada, las guerras, las muchas personas que huyen de la violencia y de la miseria a veces encontrándo las puertas de los hermanos cerradas, la persecución de los cristianos como no se había dado antes, de la cual habla también Jesús en el discurso escatológico, y tantas otros cosas. A veces corremos el riesgo de caer en la desesperanza y rendirnos ante el mal, de creer que nos encaminamos hacia la nada, que el mal es más fuerte que él bien. ¡Pero no!, y así Jesús en el templo de Jerusalén nos lo dice poco antes de su pasión en que las fuerzas del mal se desatarán tan terriblemente contra él. Él las vencerá y por eso nos puede decir hoy a todos nosotros: «cuando empiece a suceder esto levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación». La victoria definitiva del Señor, el establecimiento del reinado de Dios en el que morará para siempre la justicia, el triunfo de la vida y de las fuerzas del bien sobre las de las tinieblas y la muerte, está cada vez más cerca, aunque pueda parecer lo contrario.



            El Adviento que hoy empezamos es un tiempo para
El papa Francisco abre la Puerta Santa de la Catedral de Bangui
aprender, reforzar y practicar la actitud de 
la espera esperanzada y vigilante ante la venida inminente del Señor. Esto por un lado significa no dejar que ‘se nos embote el corazón con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida’, y, por otro, el purificarnos para que ‘podamos ser presentados santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre’. De ahí el carácter penitencial que también tiene este tiempo litúrgico como tiempo de conversión. Este año, al comienzo del Adviento, se abrirán las puertas santas de las catedrales de todo el mundo para celebrar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia que ha convocado el papa Francisco. Esta tarde misma, el Santo Padre abrirá la puerta santa de la Catedral de Bangui, en la República Centroafricana, con un gesto del todo inédito, abriendo el año de la misericordia en una de las periferias del mundo marcada por la violencia y la pobreza. Un año santo para volver al Padre, como el hijo pródigo de la parábola, y experimentar su infinita misericordia. Quitar de nuestra vida lo que nos embota el corazón y purificarnos para ‘mantenernos de pie ante el Hijo del Hombre’ es la forma de prepararnos para la venida del Señor. Venida del Señor que celebraremos sacramentalmente en Navidad haciendo memoria de la llegada al mundo del ‘vástago legítimo de David’. Y venida del Señor que esperamos vigilantes cuando vendrá de nuevo con poder y gloria grande para juzgar y establecer su reinado de paz y justicia que ya empezó con la victoria de la cruz.




            Celebramos en esta parroquia hace pocos días la fiesta de nuestra patrona, Santa Ctalina de Alejandría. Ella fue una mujer sabia y fuerte, que padeció por Cristo y luchó contra el mal con las armas de la fe. Como virgen prudente, supo mantener encendida en la noche la lámpara de la esperanza a la espera de la llegada del Esposo. Que podamos en estos tiempos difíciles que vivimos, parecidos en muchas cosas a los suyos, seguir su ejemplo. A ella nos encomendamos hoy. Amén.

martes, 19 de mayo de 2015

Defensores de la frágil convivencia pacífica entre las religiones


Intervención en el acto interreligioso: 
La cultura de la paz en el Cristianismo y el Islam
Fundación Alulbeyt, Madrid, jueves 7 de mayo 2015

Fuente de la imagen: icjs.org
La declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II, de la que pronto, el 28 de octubre de este año, se va a cumplir el quincuagésimo aniversario de su promulgación, y que es un documento fundamental para saber el modo en que la Iglesia católica entiende su relación con las religiones no cristianas, terminaba afirmando lo siguiente:

La Iglesia, por consiguiente, reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión. Por esto, el sagrado Concilio, siguiendo las huellas de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, ruega ardientemente a los fieles que, «observando en medio de las naciones una conducta ejemplar», si es posible, en cuanto de ellos depende, tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que está en los cielos.
(Nostra aetate, 5)

Este documento de la autoridad suprema de la Iglesia católica, de todos los obispos reunidos con el
Cartel del acto
sucesor de Pedro, significó un gran cambio en su forma de entender y vivir la relación con las demás religiones. Aunque los primeros borradores del documento que se debatieron en el proceso conciliar trataban sobre todo de la relación de la Iglesia con el judaísmo, en el documento finalmente aprobado se habla de otras religiones y también del Islam, afirmando lo siguiente:

La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.
(Nostra aetate, 3)

A lo largo de estos últimos 50 años muchas cosas han cambiado, tanto en el orden civil como en el mundo musulmán y cristiano. Sobre todo destacaría el surgir de diversas formas de fanatismo en las dos tradiciones religiosas que en algunos sectores tienen mucha pujanza; un surgimiento del que Occidente con su política exterior y su cultura secularista es en parte responsable. Estos fanatismos en muchos casos no respetan el derecho fundamental a la libertad religiosa o incluso el valor sagrado de toda vida humana. Como muestra de este cambio que yo llamaría ‘epocal’, que ha tenido lugar en estos últimos años, puede valer lo que el papa Francisco decía hace algunos días a los obispos de Benín acerca de la fragilidad de la convivencia pacífica entre las religiones:

De hecho, es necesario favorecer en vuestro país —naturalmente sin renunciar para nada a la verdad revelada por el Señor— el encuentro entre las culturas, así como el diálogo entre las religiones, en particular con el islam. Es sabido que Benín es un ejemplo de armonía entre las religiones presentes en su territorio. Es necesario estar vigilantes, teniendo en cuenta el actual clima mundial para conservar esta frágil herencia. 


De hecho, quizás de los que más nos hemos dado cuenta en estos últimos años es de la fragilidad de
la convivencia pacífica entre personas de distintas etnias, creencias y religiones. Nos asombra a todos la facilidad con la que surge el odio, el terror y la violencia de la noche a la mañana entre personas y gentes que poco antes convivían pacíficamente sin tener en cuenta sus diferencias. Hemos sido testigos y estamos siendo testigos de ello en Oriente Medio, en la ex-Yugoslavia, en Ruanda, en Siria, en varios otras regiones, y también, como bien saben los miembros de esta Fundación que hoy nos acoge, en Iraq.

¿Qué podemos y debemos hacer las personas religiosas para defender esta frágil convivencia de la que hablaba el papa Francisco a los obispos de Benín? Creo que el camino, junto al respeto del derecho fundamental a la libertad religiosa que todos debemos defender y promover como algo innegociable, es el de la educación y la formación de los corazones para la paz, para vencer el odio y el miedo que anidan dentro de nosotros y que son muy fáciles de provocar. En ese documento que comentaba al principio de mi intervención del Concilio Vaticano II se habla de la paz citando tres importantes textos del Nuevo Testamento. Uno de ellos es del apóstol Pablo que en su carta a los Romanos exhorta a los cristianos de la capital del Imperio de entonces, que muchas veces persiguió a los cristianos y que en el libro del Apocalipsis es llamada ‘la gran prostituta sentada sobre las siete colinas’ (cfr. Libro del Apocalipsis 17, 9), a mantener la paz aún en un contexto adverso:

«En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo» (Carta a los Romanos 12, 18), les decía el apóstol a los cristianos de Roma.

Los cristianos descubrimos sobre todo en nuestras Sagradas Escrituras lo que significa paz, lo que implica el don de la paz, el camino para alcanzarla y los atajos falsos, y su relación inescindible con la justicia y la libertad. La palabra paz en la Biblia significa no solo ausencia de guerra, sino también bendición, plenitud, reposo, riqueza, salvación vida, seguridad. Es lo que deseamos al otro cuando nos encontramos con él o nos despedimos: salamalec. Sin embargo, en la Biblia la paz es también un estado que hay que conquistar, que es fruto y signo de la justicia, que surge cuando se vence el pecado y el mal, cuando hay verdadera libertad.

Así lo afirma el profeta Isaías:

«La obra de la justica será la paz, su fruto, reposo y confianza para siempre» (Libro de Isaías 32, 17);

Al que le hace eco el apóstol Santiago:

«El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz» (Carta de Santiago 3, 18).

Jesús llama bienaventurados a los que trabajan por la paz y son perseguidos a causa de la justicia: «Dichosos los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios» (Evangelio de Mateo 5, 9).

En las palabras de los profetas y en la reflexión de los sabios de Israel la paz podía venir solo venciendo el mal y la injusticia. Sin embargo, la experiencia humana muestra otra realidad: el triunfo muchas veces del mal y la injusticia en este mundo y la buena dicha que mucha veces acompaña la vida de los impíos. De ahí que en la Biblia la paz se fue viendo cada vez más como fruto de una intervención divina futura. El mismo Isaías profetizó un ‘príncipe de la paz’ que traería el ‘derecho a las naciones’ y un ‘siervo doliente’ que con su sacrificio anunciaría cual sería el precio de la paz (cfr. X. Léon Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica, Herder 2002; entrada: paz).

Para los cristianos es Jesús el que cumple estas profecías. Es él el que con su muerte y resurrección
vence definitivamente el pecado y el mal y nos trae la verdadera paz que el mundo marcado por el pecado no nos puede dar. Él es ‘nuestra paz’; él es el que con su sacrificio ‘derrumbó el muro que nos separaba’ y nos liberó del miedo a la muerte que nos mantiene esclavos. Sin embargo, hasta que el pecado nos sea vencido del todo en todo ser humano, hasta que él no vuelva para instaurar definitivamente su reino de paz y justicia, la paz sigue siendo una realidad venidera y una tarea a realizar por todos. Los cristianos unidos al Señor, con su espíritu, siguiendo sus huellas, estamos llamados a ser constructores de paz no respondiendo al mal con mal, sino venciendo el mal a fuerza de bien.. Éste es para los cristianos el camino para llegar a la paz: la purificación del corazón, la formación de las conciencias, el compromiso por la justicia, la superación de las estructuras de pecado e injusticia presentes en nuestro mundo, y sobre todo, el vencer en nuestra vida personal el mal con el bien.

Sin embargo, junto a este compromiso que tenemos todos los seguidores de Jesús, hay una tarea que nos incumbe a todos, a todos los hombres de buena voluntad y que es fundamental para poder mantener esa ‘frágil convivencia pacífica’ entre personas de diferentes creencias de la que habla el papa Francisco. Este compromiso, esta tarea, es la defensa y promoción de la libertad religiosa como derecho fundamental de toda persona humana que se basa en su misma dignidad inalienable. Libertad que implica la no coacción externa en temas de religión como afirma también el Profeta, coacción que puede ser física, pero también social, privando de los mismos derechos de ciudadanía a las minorías religiosas. Este derecho a la libertad religiosa requiere que se respete la libertad de toda persona a creer lo que le dicte su conciencia, a vivirlo privada y públicamente y a cambiar su fe cuando así lo sienta. Cuando no se respeta este derecho fundamental, como desgraciadamente pasa en varios países de tradición musulmana, no puede haber paz ni convivencia pacífica.

Al comienzo de mi intervención citaba un documento importante del Concilio Vaticano II que significó un cambio para la Iglesia católica en su forma de entender y vivir su relación con las demás religiones: la declaración Nostra aetate. Otro de los documentos importantes del Concilio que se aprobó en la misma sesión pero ya en el último día de trabajo, el 7 de diciembre de 1965, y que significó un cambio igualmente radical para la Iglesia católica, esta vez en su forma de entender la relación entre el hombre y la verdad, fue la declaración Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa. En ella se afirma lo siguiente:
Fuente de la imagen: amigosdelolo.com

Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil.
(Dignitatis humanae, 2)

Fuente de la imagen: larazon.es
Me gustaría terminar mi intervención con un texto del papa Francisco en el que se resumen los temas que he intentado exponer, un texto extraído de un documento, una Exhortación Apostólica, que quiere ser un documento programático, una hoja de ruta para la Iglesia católica en los próximas años. Dice así el papa Francisco en este documento que lleva por título La alegría del evangelio:

Una actitud de apertura en la verdad y en el amor debe caracterizar el diálogo con los creyentes de las religiones no cristianas, a pesar de los varios obstáculos y dificultades, particularmente los fundamentalismos de ambas partes. Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas…

En esta época adquiere gran importancia la relación con los creyentes del Islam, hoy particularmente presentes en muchos países de tradición cristiana donde pueden celebrar libremente su culto y vivir integrados en la sociedad… Los cristianos deberíamos acoger con afecto y respeto a los inmigrantes del Islam que llegan a nuestros países, del mismo modo que esperamos y rogamos ser acogidos y respetados en los países de tradición islámica. ¡Ruego, imploro humildemente a esos países que den libertad a los cristianos para poder celebrar su culto y vivir su fe, teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales! Frente a episodios de fundamentalismo violento que nos inquietan, el afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia.
(La alegría del evangelio, 250, 252, 253)


¡Muchas gracias!

Declaración conjuntas aprobada por los convocantes:



jueves, 29 de enero de 2015

La Iglesia una que nace del costado de Cristo


Homilía en la celebración ecuménica en la 
Iglesia Santísima Virgen María, 
actual catedral ortodoxa rumana, con motivo de la
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Madrid, 23 de enero 2015

Evangelio de Juan 4, 11-15

«Pero Señor — replica la mujer —, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es hondo.
Cartel de la Conferencia Episcopal Española
¿Dónde tienes esa agua viva? Jacob, nuestro antepasado, nos dejó este pozo, del que bebió él mismo, sus hijos y sus ganados. ¿Acaso te consideras de mayor categoría que él?» Jesús le contesta: «Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed; en cambio, el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed sino que esa agua se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna». Exclama entonces la mujer: «Señor, dame de esa agua; así ya no volveré a tener sed ni tendré que venir aquí a sacar agua.»

«El agua que yo daré se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna», acabamos de escuchar en el evangelio de Juan. Del costado abierto de Jesús en la cruz sale esa «agua viva», esa agua que calma nuestra sed más profunda, esa agua que se vuelve dentro de nosotros un «manantial capaz de dar vida eterna».

Estimado Timotei, obispo ortodoxo rumano de España y Portugal:

Querido Teófilo, párroco desde hace muchos años de esta parroquia de la Santísima Virgen María de la Iglesia Ortodoxa Rumana y también, durante muchos años, profesor en la Universidad Eclesiástica católica san Dámaso y colaborador en el Secretariado de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española. Te agradezco mucho la invitación a hablar aquí esta tarde:

Estimados pastores y ministros de otras Iglesias y comunidades eclesiales:


Queridos hermanos y hermanas:

Es un honor para mí estar aquí esta tarde en este bello templo pronunciando estas palabras en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015. Esta Semana es una importante cita anual que nos damos todos los cristianos para rezar por nuestra plena unidad visible tan deseada por el Señor, que es un requisito para que la Iglesia pueda cumplir eficazmente su misión de llevar la salvación hasta los confines de la tierra.


El texto que nos está acompañando a lo largo de esta semana es el hermoso relato del encuentro entre Jesús y la mujer samaritana del evangelio de san Juan. A lo largo de estos días hemos ido centrando nuestra atención en distintos aspectos de este relato, guiados por nuestro deseo de buscar la plena unidad de los cristianos, partiendo de las sugerencias que nos ha hecho el grupo de Brasil que se encargó de preparar los materiales de este año. Así, el primer día hemos visto como el encuentro entre Jesús y la mujer samaritana no fue casual: Jesús pasó deliberadamente por Samaría, quiso encontrarse con esa mujer tan distante y diferente de él por sexo, religión y procedencia. Comentamos ese primer día como para enriquecernos espiritualmente debemos salir de nuestro círculo cerrado, debemos ir al encuentro del que es diferente, el que no es de los nuestros, del excluido y marginado. El segundo día vimos que el cansancio de Jesús que le lleva a sentarse junto al pozo se debe a la fatiga del camino, pero también a los rumores que los envidiosos de turno habían sembrado sobre él, de que bautizaba más que el Bautista. Reflexionamos ese día sobre como para dar culto auténtico a Dios Padre hay que hacerlo en «espíritu y verdad» y no compitiendo entre nosotros. El tercer día de esta semana nos invitaba a reconocer nuestra verdad, nuestras estructuras de pecado, los obstáculos que permitimos que existan en el camino hacia nuestra plena unidad, aceptando la denuncia profética de nuestro pecado como hizo la samaritana cuando Jesús le habló de sus maridos. El cuarto día constatamos como debemos dejar nuestros cántaros, nuestros prejuicios y estereotipos, para encontrarnos auténticamente con el otro, en un encuentro que nos transforma. Ayer, reflexionamos sobre como nos necesitamos unos a otros para sondear las profundidades del misterio divino, igual que Jesús que necesitaba de la ayuda de la mujer para sacar agua del pozo.

Hoy se nos ofrece para nuestra consideración otro elemento de este hermoso relato, a saber el agua que Jesús nos quiere dar, un «agua viva», un agua que calma de verdad nuestra sed, un agua que se convierte en nosotros en un «manantial capaz de dar vida eterna».

Centro Aletti
Jesús nos da esa agua, que es el verdadero «don de Dios», en la cruz cuando se entrega por nosotros, cuando de su costado abierto por la lanza del soldado sale sangre y agua. Mirar con fe al Señor crucificado, al que se ha dejado «traspasar» por nosotros, nos salva: en él descubrimos el amor del Dios misericordioso, que es incondicional, gratuito, y que siempre nos precede. Mirando al crucificado con fe nos sentimos perdonados de nuestros pecados, bebemos de ese amor infinito que calma verdaderamente nuestra sed profunda de ser amados, y se nos da esa paz que el mundo no nos puede dar.

San Juan Crisóstomo, en una de sus catequesis más conocidas [Catequesis 3, 13-19: SCh 50, 174-177], comenta bellamente este pasaje del evangelio de Juan del costado abierto de Jesús.

¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad −dice Moisés− un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. «¿Qué dices Moisés? La sangre de un cordero irracional, ¿puede salvar a los hombres dotados de razón?» «Sin duda −responde Moisés−: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.

¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre?  Mira de dónde brotó y cuál sea su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del Señor. Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judíos sacrificaron el cordero, y yo recibo el fruto del sacrificio.

Del costado abierto de Jesús brota pues esa agua que calma nuestra sed, agua que es símbolo del bautismo en el que ya estamos todos unidos, porque según la tradición más antigua reconocemos la validez del bautismo dado en otras Iglesias y comunidades eclesiales, aunque lo entandamos de distintos modos: ese bautismo que nos une, que es signo y expresión de nuestra fe en Dios uno y trino y en Cristo Mesías y Señor, que nos hace hijos de Dios y hermanos los unos de los otros, que nos da el Espíritu que nos hace clamar «Abbá, Padre».

En la reflexión que se nos ofrece para el día de hoy en los materiales de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, se nos dice que los bautizados estamos llamados a ser manantiales de agua viva para los demás, a dar vida a nuestro alrededor, a hacer florecer los desiertos de este mundo, a dar testimonio ecuménico del amor cristiano en acción, como hizo la hermana Romi, una enfermera pentecostal que recibió en su casa a Semei que acababa de dar a luz a su hijo y no tenía donde ir. Romi se volvió una fuente de agua viva para los habitantes de su aldea que fueron movidos por su generosidad.

Pero del costado de Cristo sale también sangre, símbolo del otro sacramento constitutivo de la Iglesia: la Cena del Señor, la Eucaristía. En este sacramento aún estamos divididos; anhelamos el día en que podamos celebrarlo juntos y eso le pedimos al Señor en este Semana. ¡Que el agua y la sangre del costado de Cristo muerto en la cruz nos lleve hacia la unidad y no nos separe! ¡Que podamos ser juntos la única Iglesia de Cristo que surge de su costado, de su amor divino!

Es lo que dice también Juan Crisóstomo, Juan «boca de oro», en esa hermosa catequesis que hemos mencionado antes:

Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado ambos del costado. Del costado de Jesús se formó pues la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misma razón, afirma San Pablo: somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues del mismo modo que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.

Centro Aletti
Nace pues la Iglesia una del costado abierto de Cristo en la cruz, significada en el agua y la sangre que brotan de su corazón que nos amó hasta el extremo. Cuando Jesús se encuentra deliberadamente con la samaritana, cuando le habla del «don de Dios» que ella no conoce, cuando le dice que él le puede dar «agua viva» que le quitará para siempre la sed, cuando la invita a dar culto a Dios en «espíritu y verdad», le está hablando de esto, le está hablando del misterio de la salvación que él realiza al ser elevado en la cruz, del misterio que implica a la Iglesia por él fundada, que nace del misterio pascual y que debe extender la salvación a todos, Iglesia que debe y puede ser una.

Esta unidad queremos pedir al Dios todopoderoso y misericordioso en esta celebración y en esta semana. Lo hacemos como «mendigos de Dios», como dice san Agustín, ya que la unidad de la Iglesia es don del Espíritu y no fruto de nuestro esfuerzo. El Espíritu es el vínculo de unión en la Santísima Trinidad y es el que puede crear la unidad a partir de nuestra legítima diversidad.


A lo largo de esta semana hemos visto como es necesario salir al encuentro del otro para encontrar a Dios, que nos necesitamos unos a otros. Hoy se nos pide también darnos cuenta de que ninguno de nosotros es propietario del pozo, ninguna Iglesia ni comunidad eclesial es dueña del «agua viva», del «don de Dios», del monte sobre el que hay que rendir culto a Dios, del Espíritu, del corazón del Señor, de los sacramentos que brotan de él. Solo unidos podremos experimentar plenamente la salvación que él nos da y ofrecerla eficazmente a los demás. ¡Que el Espíritu nos haga uno! ¡Así sea!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Felicitación navideña para los amigos

De la mano de Santa Teresa de Jesús y de El Greco que recordamos especialmente este año y que son maestros en conducirnos ante el Misterio que celebramos estos días, os hago llegar mis deseos de una feliz Navidad y de un año 2015 vivido en la presencia del Dios todopoderoso que se hace Niño por nosotros..




La Natividad
El Greco (1603-1605)
es.wikipedia

«No os pido más que le miréis»

No os pido ahora que penséis en Él ni que saquéis muchos conceptos ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa más hermosa que se puede imaginar?

Pues nunca, hijas, quita vuestro Esposo los ojos de vosotras. Haos sufrido mil cosas feas y abominaciones contra El y no ha bastado para que os deje de mirar, ¿y es mucho que, quitados los ojos de estas cosas exteriores, le miréis algunas veces a Él? Mirad que no está aguardando otra cosa, como dice a la esposa, sino que le miremos. Como le quisiereis, le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedará por diligencia suya.

Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección, XXVI, 3

martes, 9 de septiembre de 2014

El matrimonio entre dos cristianos


Homilía en la boda de Pablo Cantero y Alba Reyes

Pastrana (Guadalajara), 6 de septiembre 2014
Iglesia Colegiata de Nuestra Señora de Asunción


Cantar de los Cantares 2, 8-17: «Mi amado es mío y yo soy suya»
Salmo 116: «Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante»
Efesios 4, 1-6: «esforzándoos en mantener la unidad… con el vínculo de la paz»
Juan 17, 20-26: «que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea»


Queridos Pablo y Alba:

                Me gustaría hablaros con el corazón hoy del matrimonio cristiano, más exactamente del
Vista de Pastrana
matrimonio entre cristianos, de lo que es y significa, partiendo de las lecturas que con tanto esmero habéis elegido para vuestra boda.

                De por sí el matrimonio no es algo específicamente cristiano, sino que es una realidad humana, que forma parte del orden natural, del «orden de la creación», diríamos con un lenguaje más teológico. Dios ha creado al hombre varón y mujer y ha inscrito en su ser, en su cuerpo y su alma, la vocación, la llamada al amor, a casarse, a fundar una familia, por eso en el primer relato de la creación que encontramos en el primer libro de la Biblia se afirma: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó». Y en el segundo relato de la creación, en el mismo libro del Génesis se añade: «por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos serán una sola carne». En el ser mismo del hombre, de todo hombre y mujer, de ti Pablo y de ti Alba, está inscrita esta vocación, este anhelo al matrimonio, a crear una familia. Un deseo que nos mueve, nos hace peregrinar en busca de este amor, de la belleza, como muchas veces me has contado, Pablo, desde que nos conocimos en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia.

                Pero entonces, ¿qué añade al matrimonio natural la dimensión cristiana? ¿Qué es lo específico del matrimonio cristiano? ¿Qué es lo que lo caracteriza, que lo hace tal? Un principio fundamental del cristianismo que nunca debemos olvidar es que lo cristiano no quita nada a lo que es auténticamente humano, ni lo elimina, sino que lo supone, como diría santo Tomás de Aquino; más aún, lo asume, lo purifica y lo eleva a un nuevo horizonte, a significar una realidad nueva, trascendente. Estas tres acciones son fundamentales para entender lo que aporta el cristianismo a cualquier realidad humana: asumir, purificar, elevar.

           Aplicando esto, el matrimonio entre cristianos no es algo totalmente nuevo que no existía antes, sino que es el mismo matrimonio natural, con sus características propias de exclusividad, fidelidad, fecundidad. La primera lectura que habéis elegido y proclamado juntos, Pablo y Alba, tomada del Cantar de los Cantares, refleja esa experiencia humana tan arrebatadora del enamoramiento, del eros, que forma parte del amor esponsal verdadero. Este libro bíblico es un canto a la belleza del amor, que tanto nos fascina: «Habla mi amado y me dice: “Levántate, amada mía, hermosa mía y vente”... Mi amado es mío y yo soy suya».
             
Pablo y Alba entrando en el comedor

                Sin embargo, el cristianismo no solo asume lo humano sino que también lo purifica de esas impurezas que se adhieren a causa de nuestro pecado. Jesús habla en el evangelio de la dureza del corazón que motivó que Moisés permitiera el repudio. ¿Cómo no reconocer que nuestro amor muchas veces es frágil, miedoso, egoísta, posesivo, inmaduro? También la belleza de la pasión que canta el Cantar de los Cantares puede pervertirse a causa de esa inclinación al mal que todos llevamos dentro. El matrimonio entre cristianos exige que permanezcamos siempre en un camino de purificación, de conversión, de ir venciendo el pecado para ser nuevas criaturas capaces de amar como Cristo nos enseñó. Esto lo podremos hacer en la medida en que nos mantengamos unidos a Él ya que por nuestras solas fuerzas no podemos.

En la segunda lectura que habéis elegido de la Carta a los Efesios se habla de este esfuerzo de purificación necesario para que vuestro amor sea cada vez más auténtico y liberador, haciéndoos crecer como personas y cristianos. El apóstol Pablo os exhorta en el texto que habéis escogido a «sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz». La vida cristiana si es auténtica tiene su parte de esfuerzo, de penitencia, de cruz, ya que bien conocemos la fuerza del pecado que habita en nosotros.

Y finalmente, el cristianismo eleva la realidad humana a una nueva dimensión. El matrimonio
Jornada Mundial de la Juventud de Colonia (2005)
Pablo es el séptimo empezando por la derecha
entre cristianos es sacramento, es signo e instrumento del amor de Dios para la humanidad, de Cristo para la Iglesia. Lo significa y lo hace presente. Es decir, que el matrimonio cristiano está llamado a hacer presente en este mundo el amor de Dios. Esta es la verdadera misión del matrimonio entre cristianos. Para que este mundo en el que existe tanta maldad, tanto egoísmo, tanta desunión y guerra, pueda creer en Dios, en su amor, es necesario el testimonio de matrimonios verdaderamente cristianos. Es lo que pedía Jesús en la oración sacerdotal que encontramos en el evangelio de Juan y que hemos escuchado hace poco: «como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me ha enviado».

Convento del Carmen de Pastrana
Fundado por santa Teresa de Jesús
El cristiano es el que ha conocido el amor de Dios, que se ha encontrado en su vida con el Señor, con su amor misericordioso y se ha sentido salvado, «liberado de los lazos del abismo», de las «redes del muerte», como dice el salmista, y que ahora «alza la copa de salvación para dar gracias al Señor», y se siente llamado a dar testimonio de este amor en el mundo también a través de su matrimonio.


                Queridos Pablo y Alba, nos encontramos en este bello lugar, en esta villa ducal de Pastrana que conserva la memoria del paso de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz, en esta hermosa Iglesia Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción. Aquí delante del presbiterio una cofradía local ha colocado una bella talla de la Virgen de la Almudena, patrona de diócesis de Madrid. Os encomendamos a María, a nuestra Madre del cielo, para que interceda a su Hijo por vosotros, para que no os falte nunca el vino bueno del amor. También en el retablo detrás del altar mayor están representadas algunas de la mujeres cristianas valientes de los primeros siglos de la Iglesia, entre ellas la patrona de nuestra parroquia, santa Catalina de Alejandría. A ella también os encomendamos para que vuestro amor sea fuerte y valiente y venza los engaños del mundo. ¡Que así sea!

lunes, 25 de agosto de 2014

El papa Francisco y el ecumenismo


Entrevista en Radio Exterior de España



Lo que sigue es el texto preparado para una entrevista que se me hizo en el programa Horizonte de Radio Exterior de España, presentado por el Padre Manuel Muñoz y emitida el sábado 16 de agosto de 2014.

-- Decir que el Papa Francisco está siendo un auténtico acontecimiento es quizás decir poco, aunque bien sabido. Sus pasos, sus gestos, sus palabras, sus viajes, sus decisiones se siguen al detalle y por doquier. Hoy queremos detenernos en una sus aportaciones que quizás estén pasando más desapercibidas. Nos referimos a su impulso a la unidad de los cristianos y al diálogo interreligioso. Para ello, y centrándose, sobre todo, en su peregrinación a Tierra Santa de los días 24 a 26 de mayo pasado, conversamos con Manuel Barrios Prieto, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, de la CEE.

-- Manuel, ¿estás de acuerdo con nosotros en que quizás la dimensión ecuménica del ministerio del Papa Francisco esté pasando un tanto desapercibida en comparación con otras dimensiones de su tan espléndido servicio? ¿Cuál es su razón?

Al ser tan rico el pontificado de papa Francisco en gestos y palabras, relacionados con distintos ámbitos de la vida de la Iglesia y de la sociedad, que van de la familia a la preocupación por los pobres, a la justicia social, a la búsqueda de la paz, a la reforma de la curia etc., la dimensión ecuménica puede que no destaque tanto en un determinado momento y en lugares donde no es una cuestión prioritaria como en España, donde la presencia de otras Iglesias es minoritaria. Sin embargo, debemos tener presente que esta dimensión, como también la interreligiosa, está presente desde el mismo comienzo del pontificado de este papa y es ciertamente una de sus prioridades.

-- El 16 de junio pasado Francisco recibió, ya por segunda vez, al primado anglicano, al arzobispo de Canterbury, Justin Welby. Un apunte primero sobre el anglicanismo y sobre los puentes de diálogo, encuentro y unión.

El diálogo ecuménico con la comunión anglicana que empezó con fuerza a finales
              Fuente de la imagen: elheraldo.hn 
del siglo XIX ha pasado por distintos momentos, algunos en los que la unión parecía estar al alcance de la mano, como cuando en los años 80 se debatía la Relación Final de la Comisión
Internacional de Diálogo Anglicano-Romano Católica que parecía haber alcanzado un consenso amplio en temas como la Eucaristía, el ministerio ordenado y el ejercicio de la autoridad, a otros, como el actual, donde algunas decisiones tomadas en el ámbito de la comunión anglicana, como la ordenación de mujeres o la bendición de uniones de parejas del mismo sexo, han creado obstáculos que pueden parecer insalvables.

-- En el final de su discurso a Welby, Francisco apostó por avanzar hacia la unidad a través de la tres “p”: (prayer/plegaria; peace/paz; poverty/pobreza). Más allá de lo ingenioso y didáctico de la idea, ¿nos glosas y concretas su significado?

            Teniendo en cuenta la dificultad del diálogo ecuménico con la comunión anglicana en la actualidad, es muy significativa la insistencia del papa en que aunque la plena unidad pueda parecer una meta lejana, sigue siendo la meta. No nos podemos limitar solo a hacer cosas juntos por el bien de la humanidad, como la muy importante iniciativa del Global Freedom Network, una plataforma en la que participa la Iglesia católica, junto con los anglicanos y los musulmanes, para luchar contra las formas modernas de esclavitud. Debemos esforzarnos por caminar juntos hacia la unidad sin dejarnos desanimar por las dificultades que tampoco podemos fingir que no existen. En esta línea se enmarca esa idea de las tres ‘p’ -plegaria, paz, pobreza- que nos ofrece unas orientaciones de base para seguir adelante con confianza disponiéndonos para el actuar de Dios que es el verdadero agente de la unidad. Por tanto, junto al seguir profundizando en el diálogo teológico, hay también que seguir adelante con el diálogo de la vida, orando juntos, buscando caminos de paz, optando por los pobres. Esta es el camino para disponernos a la plena unidad que es un don de Dios y que llegará cuando Él quiera y como Él quiera, retomando una célebre expresión del abad Couturier.

-- Aun cuando la Santa Sede está siendo sumamente cautelosa al respecto, ¿de qué datos disponemos sobre los ordinariatos, instaurados en 2010 por Benedicto XVI para anglicanos que abrazan la comunión plena con la Iglesia católica?

            Tenemos pocos datos. Parece que el número de fieles que han sido acogidos en ellos no es tan elevado como se esperaba en un principio. El primero que se creó fue el Nuestra Señora de Walsingham para acoger a los anglicanos ingleses y, según algunas publicaciones, el número de miembros puede rondar los 1500 incluyendo unos 90 exministros ordenados. Para los otros ordinariatos, como el de Estados Unidos y el de Australia, no tenemos datos oficiales.

En relación a esto es significativo lo que dijo papa Francisco en su primer encuentro con Justin Welby hace un año, cuando agradeció la comprensión que han tenido los anglicanos de los motivos que llevaron a Benedicto XVI a instituir estas estructuras canónica para acoger a los anglicanos que querían unirse a Roma también de forma corporativa.

 -- ¿Tienes alguna referencia sobre cómo se viven dentro del anglicanismo este tema?

            Cuando en 2009 se anunció la Constitución Apostólica de Benedicto XVI sobre este tema, se emitió una declaración conjunta del arzobispo católico de Westminster y el entonces primado de la Comunión Anglicana, el doctor Rowan Williams, que hablaba de los ordinariatos como fruto del diálogo ecuménico. Por tanto, oficialmente esta iniciativa tuvo una buena acogida ya que venía a resolver una cuestión interna complicada de la comunión anglicana en la que había muchos que querían marcharse después de las decisiones que algunas Iglesias locales habían tomado sobre asuntos debatidos.

-- Una de las fotos del viaje de Francisco a Tierra Santa fue la de su abrazo en el Muro de las Lamentaciones con un rabino y un imán, los tres amigos y los tres argentinos.  ¿Nos cuentas?

Es una de esos gestos espontáneos del papa que ya forman parte de su
Fuente de la imagen: clarin.com
Pontificado y que expresan mucho más que muchas palabras. Ese abrazo ante el muro occidental que delimitaba el monte del templo, el lugar más sagrado del mundo para muchas personas y que ha sido motivo también de tantos enfrentamientos, expresa el anhelo de paz ínsito en toda auténtica religión y en todo hombre de bien y la importancia de los lazos de auténtica amistad.

-- En varias ocasiones, Francisco ha afirmado que la unidad de los cristianos está en el camino, que la unidad llegará caminando. Un comentario tuyo al respecto.

            La imagen del camino es muy utilizada por el papa y lo es en contextos diversos. Yo me atrevería a decir que para él está muy ligada a ese texto del evangelio de san Lucas de los discípulos de Emaús que se encuentran con el Señor resucitado, texto que él ha citado en discursos importantes como el que pronunció ante los obispo brasileños durante la última Jornada Mundial de la Juventud, exhortándoles a acompañar a los que huyen de Jerusalén, de la Iglesia, dialogando con ellos y sabiendo entrar en sus noches. Caminando juntos, en un ecumenismo de la vida, escuchando al otro, meditando la Palabra de Dios juntos, se puede llegar a descubrir la presencia del Señor resucitado en medio de nosotros y quizás un día podamos llegar a partir el pan juntos.

-- Mucho revuelo informativo tuvieron las palabras del Papa Francisco, en la rueda de
Jesús con los discípulos de Emaús
Claustro del Monasterio de Santo
Domingo de Silos (Burgos)
Fuente de la imagen: fotoviajero.com 
prensa en el avión de regreso de Tierra Santa, sobre la praxis católica del celibato sacerdotal. La pregunta, realizada por un periodista alemán, se contextualizaba también en el ecumenismo, en concreto, en la relación con la Ortodoxia. ¿Qué dijo el Papa? ¿Qué relación tiene este tema con el ecumenismo?

            Lo que hizo el papa Francisco en esa rueda de prensa fue reiterar la doctrina tradicional católica de que el celibato no es dogma de fe y que ya existen sacerdotes católicos casados en las Iglesias de rito oriental que están unidas a Roma. Sobre lo que más insistió el papa es que este es un tema secundario en el diálogo ecuménico en el que es preciso abordar antes otros temas más importantes. También afirmó, como ya hemos señalado, que la unidad se hace al caminar juntos, orando juntos, trabajando juntos y ayudándonos mutuamente.

-- Nos centramos en el viaje a Tierra Santa de finales de mayo pasado. Su ocasión y su lema eran, hasta oficialmente, ecuménicas y hasta la misma iniciativa del viaje procedió del patriarca de Constantinopla. Unos apuntes sobre ello, Manuel.

            El viaje a Tierra Santa surgió con motivo del 50 aniversario del encuentro en
El papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras
Jerusalén, 5 de enero 1964
Jerusalén entre el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras. Ese encuentro que tuvo lugar después de terminada la segunda etapa del Concilio Vaticano II, antes de que se aprobara la Constitución Dogmática sobre la Iglesia y los decretos sobre el ecumenismo y las Iglesias orientales, y que llevó a la revocación de los decretos de excomunión mutua entre las dos Iglesias, marcó un antes y un después en las relaciones ecuménicas.

-- ¿Esta prioridad ecuménica de la peregrinación a Tierra Santa puede quedar luego, al menos en la opinión pública y publicada, algo desdibujada, disminuida? ¿Por qué?

            Porque un viaje de un papa a Tierra Santa implica siempre varios aspectos junto al ecuménico, como el interreligioso, el político, el diplomático, el que hace referencia al apoyo a las comunidades cristianas locales, y hoy también hay que tener en cuenta en un viaje de un papa a esa región la situación de los refugiados, la persecución que sufren los cristianos y las guerras en los países cercanos. Cualquier palabra del papa y cualquier gesto, como tocar el muro que separa los territorios palestinos de Israel, puede tener mucha repercusión en los medios, dada la situación política en la región.

-- ¿Te esperabas más, te esperabas menos de la declaración conjunta suscrita en Jerusalén entre Francisco y Bartolomé?

Con el papa Francisco hay que tener presente, junto a las palabras, también los
El papa Francisco y el patriarca Bartolomé
     en la Basílica del Santo Sepulcro
Jerusalen, 25 de mayo 2014
gestos. Por eso, junto a la declaración conjunta fue muy significativa la celebración ecuménica que tuvo lugar en la basílica del Santo Sepulcro, ‘de donde todo nació’, como dijo el papa en el discurso que pronunció. De todos modos, también en su contenido la declaración conjunta con su solemnidad aborda los temas más importantes que preocupan a las dos Iglesias.

-- Se ha dicho que esta declaración fue una “carta”, “un decreto de validez” a estos 50 años últimos de ecumenismo. ¿Cuál es tu parecer?

            Sí, no estaría descaminada tal interpretación. Al regresar el patriarca Bartolomé de este encuentro en Jerusalén con el papa Francisco, habló de la posibilidad de un encuentro en Nicea en 2025. Un acontecimiento que podría ser importantísimo para restablecer la unidad de la Iglesia si tenemos en cuenta que en esa ciudad se celebró el primer concilio verdaderamente ecuménico en el año 325, del que salió el Credo que rezamos en nuestras celebraciones y que es expresión de la fe de la gran mayoría de cristianos, tanto de oriente como de occidente. También fue la introducción del ‘filioque’ en ese credo el motivo oficial del cisma.

-- En la declaración, Manolo, se habla de la importancia del que podíamos denominar ecumenismo ecológico o de lo creado. ¿Qué es, cuál es su transcendencia?

Sí, la salvaguardia de la creación es un tema importante en el ámbito ecuménico al que son sensibles la mayoría de las Iglesias y que surgió con mucha fuerza en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Vancouver en 1983. En esa ocasión se exhortó a un compromiso de todos por la justica, la paz y la salvaguardia de la creación. En 1989 el entonces patriarca de Costantinopla habló con ímpetu sobre la importancia de este compromiso y se estableció una Jornada para la salvaguardia de la creación que se celebra desde entonces en muchas Iglesias el 1 de septiembre que coincide con el año nuevo ortodoxo.

También el papa Francisco, en la homilía de la misa de comienzo de su pontificado en la solemnidad de san José del año pasado, reflexionando sobre el término latino custos aplicado al esposo de María, insistió sobre la importancia de custodiar la creación que se nos ha confiado.

-- Hemos de ir concluyendo, Manolo. Un minuto y medio final en total para que nos compartas tu reflexión sobre los discursos de Francisco y Bartolomé en Jerusalén.

            Creo que más que los discursos hay que fijarse en los gestos, empezando por el
El papa Francisco con Shimon Peres y Mahmud Abbas
Fuente de la imagen: infonews.com
primero de todos que ha sido volver a encontrarse en Jerusalén 50 años después del histórico abrazo entre Pablo VI y Atenágoras. Yo también le doy mucha importancia a la oración que se hizo ante el sepulcro vacío de Jesús, lugar en el que tuvo lugar el acontecimiento del que nació la Iglesia una, que salió a anunciar la buena noticia de Jesús muerto y resucitado.

-- ¿Sabes cómo se han vivido en la Ortodoxia estas jornadas de Jerusalén?

            Es difícil decirlo porque el mundo ortodoxo es muy variado. Como también entre nosotros hay algunos que no ven con muy buenos ojos los gestos ecuménicos e interreligiosos del papa Francisco, esto pasa con más intensidad en el mundo ortodoxo. También hay que tener en cuenta los distintos patriarcados que existen en la Ortodoxia con sus distintas sensibilidades y la situación de los cristianos árabes en los países de la región.

-- Y por último, ¿cuál es el significado ecuménico de la histórica Oración por la Paz del 8 de junio? Y también su significado interreligioso.


            Sabemos lo importante que son para los cristianos de Palestina e Israel las relaciones entre la autoridad palestina y el estado de Israel. También sabemos que la paz es un don y que la oración puede hacer milagros y abrir caminos donde parece que no los hay.