sábado, 27 de marzo de 2021

Un matrimonio llamado a ser signo de esperanza y fraternidad

 

MATRIMONIO DE KARIM Y PALOMA

Madrid, 20 de marzo 2021

 

 




Lecturas 

Lectura del Canta de los Cantares 4: ¡Ven del Líbano, esposa, ven del Líbano, acércate!

Salmo 23: El Señor es mi pastor

1 Co 13. Ambicionad los carismas mejores y aún os voy a mostrar un camino mejor

Juan 15: A vosotros os llamo amigos; amaos unos a otros como yo os he amado

 

Queridos Karim y Paloma:

Queridas familias:

Queridos amigos:


Nos encontramos reunidos aquí hoy, en esta bella Iglesia de San Fermín de los Navarros, después de tantas dificultades y tantas incertidumbres. Echamos de menos a los que por distintas circunstancias no pueden estar presentes hoy, sobre todo la familia de Karim, su madre en primer lugar. También echamos de menos y tenemos en nuestras oraciones a su padre, Hilal, que falleció en el mes de agosto, y los demás familiares y amigos nuestros que ya no están, de un modo muy especial Fernandito, hermano de Paloma. Vivimos tiempos difíciles, a los que no sabemos dar todavía un sentido, tan llenos de extrañeza e incertidumbre. Sin embargo, el virus no ha podido con Karim y Paloma, con su amor y su deseo de unir sus vidas, y no ha podido tampoco con nosotros que estamos hoy aquí para celebrar de la mejor forma posible su unión matrimonial y acompañarles con nuestro cariño y oración en este día tan importante de sus vidas, en el que se unen para siempre, se vuelven una sola carne, una sola cosa, como dice la Sagrada Escritura.





Es una boda algo especial esta que hoy celebramos, también porque Karim no está bautizado, el es libanés y de religión musulmana. Sin embargo, para la Iglesia es un verdadero matrimonio, con los mismos derechos y deberes de un matrimonio entre bautizados, y que se celebra con el mismo rito. Esto se debe a la peculiaridad del matrimonio, que, a diferencia de los demás sacramentos, es una realidad humana que existe antes de Cristo. Como dice el libro del Génesis: “por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá su mujer y serán los dos una sola carne” (Gn 2, 24).  Con su encarnación, Jesucristo asume esta realidad humana, querida y establecida desde el principio por Dios Creador, la sana y la eleva para ser signo del amor entre Dios y la humanidad.

Después de esta pequeña clase de teología sacramental, que me excusaréis, quiero comentar muy brevemente las lecturas que Karim y Paloma han elegido para su boda, lecturas de la Palabra de Dios, que ilumina nuestra vida y es lámpara para nuestros pasos.




Han elegido, en primer lugar, una lectura del libro del Cantar de los Cantares, un libro del Antiguo Testamento que es un poema de amor entre un novio y una novia. Han elegido esta lectura seguramente porque en ella se habla del Líbano, esa tierra tan hermosa, antes une verdadero oasis de paz y de convivencia pacífica entre personas de distintas religiones en el Medio Oriente, y que hoy está pasando por un momento extremadamente difícil. Karim viene del Líbano, como la esposa del Cantar de los Cantares: “Ven del Líbano, esposa, ven del Líbano, ¡acércate!”, hemos escuchado en la primera lectura. Así es para nosotros aquí hoy. Este matrimonio que nace con distancias de países, de culturas, de religión, está llamado a superar todo esto y a demostrar que la paz, la fraternidad de la que tanto habla Papa Francisco, la unidad en la diversidad, la convivencia pacífica y enriquecedora, y el amor entre personas de distintas tradiciones, es posible y es una cosa muy muy bella cuando acontece. El matrimonio de Karim y Paloma está realmente llamado a ser un signo de esperanza para todos nosotros en este complicado momento que vive la humanidad.



La segunda lectura es un texto que creo la mayoría conocemos bien.  Es el llamado himno a la caridad que encontramos de la primera carta que San Pablo dirige a los Corintios. El apóstol quiere enseñarles el camino por excelencia para todo cristiano, más allá de los dones espirituales que cada cual pueda tener y por muy impresionantes que estos puedan ser; este camino es el del amor-caridad. No cualquier amor, sino el amor-caridad, ágape en griego, el que nos ha mostrado Jesucristo, un amor que ‘disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Un amor que no pasa nunca’. Estamos llamados a vivir este amor en los distintos ámbitos de nuestra vida, ya que la santidad a la que todos estamos llamados significa vivir la perfección de la caridad. Sobra decir que un lugar privilegiado para vivir este amor, en su forma también tan especial de amor conyugal, es el matrimonio y la familia. ¡Os deseamos de verdad, Karim y Paloma, que viváis este amor en vuestro matrimonio! Este amor es lo único que puede llenar el corazón del ser humano y apagar esa sed de amar y ser amados que todos tenemos.

Por último, el texto del evangelio de Juan que Karim y Paloma han elegido, está tomado del discurso de Jesús en la sobremesa de su última cena con sus discípulos. Jesús les pide que se amen entre ellos como Él los ha amado, con ese amor grande de quien entrega su vida por los demás. Los llama amigos porque les ha revelado los misterios del reino de Dios y dice que es Él quien los ha elegido para que den mucho fruto. Estas pocas palabras del evangelio de Juan describen bien la vivencia íntima del discípulo de Jesús: sentirse amigo de Dios, sentirse elegido sin mérito alguno de su parte, sentirse llamado a amar porque él ha sido amado primero de forma gratuita e incondicionada, sentirse obligado a dar fruto de vida eterna, lo que significa ayudar a los demás a crecer hacia su plenitud. Paloma en su matrimonio con Karim, está llamada a hacer justo esto, dar testimonio de su fe, no tanto con sus palabras, sino con su amor, haciendo que Karim crezca día a día en su humanidad. Karim, por su parte, está llamado a amar a Paloma, y ayudarla a ella también a llegar a su plenitud humana, respetando su fe.





Queridos Karim y Paloma: Realmente pido a Dios que os bendiga, diga-bien de vosotros, que esté a vuestro lado y en vuestro hogar, que os cuide y proteja en estos difíciles tiempos. ¡Que vosotros podáis ser para los demás un verdadero signo de esperanza y fraternidad! ¡Que sepáis acoger y ayudar a los demás, sin cerraros en vosotros mismos, como el miedo y la incertidumbre muchas veces nos llevan a hacer! ¡Que vuestra casa sea un lugar acogedor y abierto! ¡Que los pobres os encuentren bondadosos porque ellos son los que un día nos abrirán las puertas del paraíso! Amén.




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