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sábado, 27 de marzo de 2021

Un matrimonio llamado a ser signo de esperanza y fraternidad

 

MATRIMONIO DE KARIM Y PALOMA

Madrid, 20 de marzo 2021

 

 




Lecturas 

Lectura del Canta de los Cantares 4: ¡Ven del Líbano, esposa, ven del Líbano, acércate!

Salmo 23: El Señor es mi pastor

1 Co 13. Ambicionad los carismas mejores y aún os voy a mostrar un camino mejor

Juan 15: A vosotros os llamo amigos; amaos unos a otros como yo os he amado

 

Queridos Karim y Paloma:

Queridas familias:

Queridos amigos:


Nos encontramos reunidos aquí hoy, en esta bella Iglesia de San Fermín de los Navarros, después de tantas dificultades y tantas incertidumbres. Echamos de menos a los que por distintas circunstancias no pueden estar presentes hoy, sobre todo la familia de Karim, su madre en primer lugar. También echamos de menos y tenemos en nuestras oraciones a su padre, Hilal, que falleció en el mes de agosto, y los demás familiares y amigos nuestros que ya no están, de un modo muy especial Fernandito, hermano de Paloma. Vivimos tiempos difíciles, a los que no sabemos dar todavía un sentido, tan llenos de extrañeza e incertidumbre. Sin embargo, el virus no ha podido con Karim y Paloma, con su amor y su deseo de unir sus vidas, y no ha podido tampoco con nosotros que estamos hoy aquí para celebrar de la mejor forma posible su unión matrimonial y acompañarles con nuestro cariño y oración en este día tan importante de sus vidas, en el que se unen para siempre, se vuelven una sola carne, una sola cosa, como dice la Sagrada Escritura.





Es una boda algo especial esta que hoy celebramos, también porque Karim no está bautizado, el es libanés y de religión musulmana. Sin embargo, para la Iglesia es un verdadero matrimonio, con los mismos derechos y deberes de un matrimonio entre bautizados, y que se celebra con el mismo rito. Esto se debe a la peculiaridad del matrimonio, que, a diferencia de los demás sacramentos, es una realidad humana que existe antes de Cristo. Como dice el libro del Génesis: “por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá su mujer y serán los dos una sola carne” (Gn 2, 24).  Con su encarnación, Jesucristo asume esta realidad humana, querida y establecida desde el principio por Dios Creador, la sana y la eleva para ser signo del amor entre Dios y la humanidad.

Después de esta pequeña clase de teología sacramental, que me excusaréis, quiero comentar muy brevemente las lecturas que Karim y Paloma han elegido para su boda, lecturas de la Palabra de Dios, que ilumina nuestra vida y es lámpara para nuestros pasos.




Han elegido, en primer lugar, una lectura del libro del Cantar de los Cantares, un libro del Antiguo Testamento que es un poema de amor entre un novio y una novia. Han elegido esta lectura seguramente porque en ella se habla del Líbano, esa tierra tan hermosa, antes une verdadero oasis de paz y de convivencia pacífica entre personas de distintas religiones en el Medio Oriente, y que hoy está pasando por un momento extremadamente difícil. Karim viene del Líbano, como la esposa del Cantar de los Cantares: “Ven del Líbano, esposa, ven del Líbano, ¡acércate!”, hemos escuchado en la primera lectura. Así es para nosotros aquí hoy. Este matrimonio que nace con distancias de países, de culturas, de religión, está llamado a superar todo esto y a demostrar que la paz, la fraternidad de la que tanto habla Papa Francisco, la unidad en la diversidad, la convivencia pacífica y enriquecedora, y el amor entre personas de distintas tradiciones, es posible y es una cosa muy muy bella cuando acontece. El matrimonio de Karim y Paloma está realmente llamado a ser un signo de esperanza para todos nosotros en este complicado momento que vive la humanidad.



La segunda lectura es un texto que creo la mayoría conocemos bien.  Es el llamado himno a la caridad que encontramos de la primera carta que San Pablo dirige a los Corintios. El apóstol quiere enseñarles el camino por excelencia para todo cristiano, más allá de los dones espirituales que cada cual pueda tener y por muy impresionantes que estos puedan ser; este camino es el del amor-caridad. No cualquier amor, sino el amor-caridad, ágape en griego, el que nos ha mostrado Jesucristo, un amor que ‘disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Un amor que no pasa nunca’. Estamos llamados a vivir este amor en los distintos ámbitos de nuestra vida, ya que la santidad a la que todos estamos llamados significa vivir la perfección de la caridad. Sobra decir que un lugar privilegiado para vivir este amor, en su forma también tan especial de amor conyugal, es el matrimonio y la familia. ¡Os deseamos de verdad, Karim y Paloma, que viváis este amor en vuestro matrimonio! Este amor es lo único que puede llenar el corazón del ser humano y apagar esa sed de amar y ser amados que todos tenemos.

Por último, el texto del evangelio de Juan que Karim y Paloma han elegido, está tomado del discurso de Jesús en la sobremesa de su última cena con sus discípulos. Jesús les pide que se amen entre ellos como Él los ha amado, con ese amor grande de quien entrega su vida por los demás. Los llama amigos porque les ha revelado los misterios del reino de Dios y dice que es Él quien los ha elegido para que den mucho fruto. Estas pocas palabras del evangelio de Juan describen bien la vivencia íntima del discípulo de Jesús: sentirse amigo de Dios, sentirse elegido sin mérito alguno de su parte, sentirse llamado a amar porque él ha sido amado primero de forma gratuita e incondicionada, sentirse obligado a dar fruto de vida eterna, lo que significa ayudar a los demás a crecer hacia su plenitud. Paloma en su matrimonio con Karim, está llamada a hacer justo esto, dar testimonio de su fe, no tanto con sus palabras, sino con su amor, haciendo que Karim crezca día a día en su humanidad. Karim, por su parte, está llamado a amar a Paloma, y ayudarla a ella también a llegar a su plenitud humana, respetando su fe.





Queridos Karim y Paloma: Realmente pido a Dios que os bendiga, diga-bien de vosotros, que esté a vuestro lado y en vuestro hogar, que os cuide y proteja en estos difíciles tiempos. ¡Que vosotros podáis ser para los demás un verdadero signo de esperanza y fraternidad! ¡Que sepáis acoger y ayudar a los demás, sin cerraros en vosotros mismos, como el miedo y la incertidumbre muchas veces nos llevan a hacer! ¡Que vuestra casa sea un lugar acogedor y abierto! ¡Que los pobres os encuentren bondadosos porque ellos son los que un día nos abrirán las puertas del paraíso! Amén.




martes, 12 de julio de 2016

Jesucristo, buen pastor, rostro de la misericordia divina


Homilía, 17 de abril 2016

en la Jornada de Diálogo Interreligioso organizada por el Diálogo Interreligioso Monástico (DIM) y otras instituciones
Colegio Santísimo Sacramento (Calle Arturo Soria, 208 Madrid)

Jornada mundial de oración por las vocaciones


Queridos hermanos y amigos:

Celebramos esta Eucaristía de acción de gracias, clausurando este hermoso día de
convivencia interreligiosa en el cuarto domingo de Pascua, domingo del buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra este año con el lema: “La Iglesia, madre de las vocaciones”. En el mensaje del papa Francisco para esta Jornada se dice que la vocación nace en la Iglesia, crece en la Iglesia y está sostenida por la Iglesia. Celebramos hoy esta Eucaristía pidiendo por esta intención.

Cuando convivimos con personas de distintas religiones, como hemos hecho hoy, nos enriquecemos, ya que descubrimos en estas personas y en sus tradiciones “destellos de aquella Verdad que ilumina todos los hombres”, como dice el Concilio Vaticano II en la Declaración Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. En otro documento más reciente, de 1991, promulgado conjuntamente por el Pontificio Consejo para el Dialogo Interreligioso y la Congregación para la Propagación de la Fe, titulado Diálogo y anuncio, se concretan las distintas formas de diálogo interreligioso, y se habla del diálogo de la vida, de la acción, del intercambio teológico, y de la experiencia religiosa. Hoy aquí hemos hecho experiencia de todos ellos, enriqueciéndonos como personas y por eso damos gracias al Señor y a los que han organizado con mucho esfuerzo esta Jornada.

La Eucaristía que estamos celebrando es memorial de Jesús, de su vida y de su muerte, de su entrega por nosotros. Él es el pastor bello, hermoso (kalós), bueno, que nos conoce de verdad, en lo más profundo de nuestro ser, que conoce nuestro verdadero nombre, ese nombre nuevo que él nos quiere dar. Jesús, buen pastor, que da su vida por sus ovejas, es el rostro de la misericordia de Dios.

Hoy hemos podido profundizar junto con nuestros hermanos y amigos de otras religiones lo que implica la misericordia divina, que es para nosotros el atributo más importante de Dios. En latín el termino misericordia, miseri-cors, indica esa actitud del corazón (cors) que se hace cercano al mísero (miseri), al pobre, al que sufre, al pecador, que se pone a su lado y de su lado. En el Antiguo Testamento hay tres términos relacionados con esta actitud: rahamim, que expresa el apego instintivo de un ser a otro, que tiene su sede en las entrañas maternas, hanan que se suele traducir como ternura, y hesed, que indica una relación entre dos personas marcada por la fidelidad y en caso de Dios, por su fidelidad a sí mismo, no obstante el pecado y la obstinación del pueblo. “Dios es injusto solo con él mismo”, dirá un conocido teólogo ecuménico. Todos estos términos están presentes en la autorevelación de Dios a Moisés en el monte Sinaí: “Señor, Dios compasivo (rahum) y misericordiosos (hanun), lento a la ira y rico en clemencia (hesed) y lealtad” (Ex 34, 6).

En Jesús la misericordia de Dios se hace carne. En él, en su enseñanza, en su vida, en su muerte, se nos revela y se hace presente la misericordia de Dios de un modo pleno. Todo en él expresa misericordia: sus parábolas, como la del buen samaritano o la del hijo pródigo, su vida compartida con los pecadores y los publicanos, con los pobres y los que sufren, y su muerte en la cruz entre dos malhechores. En él descubrimos lo que realmente significa misericordia, descubrimos las entrañas de Dios, su pathos. Dios no tiene pasiones, pero sí tiene pathos, porque así se nos ha revelado, en contra de lo que puedan pensar algunos filósofos metafísicos.

De hecho, la misericordia divina, centro de la revelación que Dios hace de sí mismo
recogida en la Sagradas Escrituras, tardó tiempo en ser plenamente asimilada por los primeros pensadores cristianos. Éstos estaban condicionados por la filosofía griega que, en oposición a los mitos paganos de dioses con pasiones antropomórficas indignas de la divinidad, hablaban de Dios como el motor inmóvil, impasible, ‘que no tiene amigos, ni necesita de ellos’, totalmente autosuficiente y no afectado por sus criaturas. “En esta noción metafísica de Dios no hay espacio para la misericordia porque ella no deriva de la esencia divina, sino de su autorevelación”, dirá Kasper.

Curiosamente algunos filósofos modernos en cambio, si intuyeron que el Dios bíblico era sobre todo misericordioso, a veces también para rechazar este atributo como indigno de la divinidad, pero sobre unas bases totalmente distintas. Uno de ellos es Nietzsche. Hay dos célebres frases de este filósofo anticristiano que paradójicamente nos pueden ayudar a profundizar en lo que significa la misericordia divina. Una de ellas es: “Así me dijo el demonio una vez: ‘También Dios tiene su infierno, es su amor a los hombres’”; y la otra: “Dios ha muerto. Su compasión por los hombres es lo que le ha matado”. Nietzsche tenía razón: Dios sufre por los hombres. Sin embargo, contrariamente a lo que este filósofo piensaba, esto no es signo de debilidad en Dios, sino de fuerza, no es imperfección, sino perfección del amor. De ahí que Jesús, el buen pastor, afirme: “Por eso me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente”. Santa Catalina de Siena solía repetir: “No fueron los clavos los que mantuvieron Jesús atado a la cruz, sino su amor”. La misericordia no es imperfección, sino perfección del amor.

Dios es así, hermanos y hermanas, sin límites en su amor y esto es lo estamos llamados
a descubrir en este Año Santo de la Misericordia. En Jesús, Dios se ha hecho próximo a nosotros, a nuestra miseria y pecado, se ha puesto de nuestra parte. En esta Eucaristía que celebramos clausurando esta bella Jornada, la misericordia de Dios se hace presente aquí y ahora para nosotros, se nos pone realmente al alcance de la mano. Podemos en este momento no solo hablar de ella, sino sentirla presente y actuante en nuestras vidas.


Vamos a pedirle al Señor hoy por las vocaciones, sobre todo por las vocaciones a hacer presente en medio de los hombres, en medio de nuestra sociedad triste y egoísta, al buen pastor, al pastor misericordioso que conoce a sus ovejas y las llama por su nombre, que las cuida y da su vida libremente por ellas, que las lleva a la vida eterna. También pedimos por la paz y el entendimiento entre las religiones. ¡Que Maria, reina de la paz, nos proteja y guíe hacia la paz verdadera! Amén.

jueves, 17 de marzo de 2016

Judíos y católicos: De enemigos y extraños a amigos y hermanos

Homilía en la festividad de la Congregación de Nuestra Señora 
de Sión en el Centro de Estudios Judeo–Cristianos de Madrid
20 de enero 2016

Lecturas: Isaías 62, 1-5; Salmo 95; Juan 2, 1-11

Queridos amigos y hermanos:

Saludo muy cordialmente a las autoridades y a los miembros de la comunidad judía presentes en esta
Entre otros, estuvieron presentes en la celebración: D. Isaías Barroso,
director del CEJC; D. José Miguel García, director del
Secretariado de la CEE para la Educación y la Catequesis...  
celebración, a los sacerdotes concelebrantes, a las personas ligadas a este Centro de Estudios Judeo-Cristianos de Madrid, que lleva ya más de 40 años realizando una labor encomiable de acercamiento y conocimiento mutuo entre la Iglesia y la comunidad judía aquí en nuestra ciudad y en España. Agradezco mucho la invitación de la directora, Mayte Rodríguez, a presidir esta celebración en el día de la fiesta de la Congregación de Nuestra Señora de Sión. Recordamos en este día la aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa a Alfonso Ratisbonne en 1842, en la Iglesia de Sant’Andrea delle Fratte en Roma, fundador, con su hermano Teodoro, de la Congregación religiosa a la que se encomendó este centro cuando lo erigió el Arzobispado de Madrid en 1972.


Estamos, queridos hermanos y amigos, viviendo un momento de gracia, un tiempo favorable, un kairós especial, para las relaciones entre la Iglesia y el pueblo judío que debemos saber aprovechar no solo por nuestro propio bien sino también cara a nuestra misión respecto a toda la humanidad. Después de la Shoah todos tenemos la firme determinación que algo así nunca más debe pasar. Esto significa vigilancia constante ante cualquier injusticia que se cometa contra una minoría, reconocimiento de la maldad que puede anidar en el corazón del hombre y de la mujer, intolerancia ante el odio, los prejuicios y las discriminaciones por motivos religiosos o de raza. Estas actitudes conviene renovarlas frecuentemente como haremos el próximo 27 de enero, aniversario de la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau.

...D. Daniel Kutner, embajador de Israel en España;
D. Itsvan Benyhe, agregado de Cultura y Educación
de la embajada de Hungría en España...
La Shoah fue también la que entre otros factores llevó a la Iglesia a replantearse su forma de entender y relacionarse con el pueblo judío, ya que advertía el claro hecho de que la ideología nacionalsocialista podía haber encontrado un terreno fértil en la predicación cristiana sobre el judaísmo. Este replanteamiento dio como fruto ese documento tan importante del Concilio Vaticano II, la declaración Nostra aetate, de la que se cumplieron el pasado 28 de octubre 50 años de su promulgación. Es difícil exagerar el cambio que este documento supuso para las relaciones de la Iglesia con el judaísmo; por nuestra parte significó un no inequívoco e irrevocable a toda forma de antisemitismo, un sí nítido al reconocimiento de las raíces judías del cristianismo y a nuestro patrimonio común, un no claro a la doctrina de la maldición y reprobación del pueblo judío a causa de su presunta culpabilidad en la muerte de Jesús.

El cambio que supuso la declaración Nostra aetate se fue concretando con los años en otros documentos posteriores, en organismos que surgieron para el diálogo y el conocimiento mutuo, en reuniones de distinto tipo y en diversos actos, pero, sobre todo, como dijo el papa Francisco en el Templo Mayor de Roma el domingo pasado, en que de “enemigos y extraños hemos pasado a ser amigos y hermanos”. Es bueno recordar aquí algunos de los acontecimientos de estos últimos 50 años porque hacer memoria de ellos es también una forma de dar gracias a Dios en esta Eucaristía que estamos celebrando. Así los viajes a Tierra Santa de los papas, la petición de perdón que hizo Juan Pablo II, el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, las visitas a la sinagoga de Roma de los tres últimos papas, las conversaciones con el Gran Rabinado de Israel…


El papa Francisco en el Templo Mayor de Roma (17/1/2016)
Fuente de la imagen: elpuntero.com
Permitidme destacar tres acontecimientos más recientes que creo nos marcan una línea a seguir en este momento favorable que estamos viviendo de nuestras relaciones: la XXII reunión en octubre de 2013 del Comité Internacional de Enlace Judío Católico en Madrid que tuve el honor de organizar localmente con la inestimable ayuda de Carolina Aisen, secretaria de la Federación de las Comunidades Judías de España; el documento “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables”, de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, hecho público el 10 de diciembre de 2015 y la visita del papa Francisco al Templo Mayor de Roma del pasado domingo 17 de enero.

Lo que descubrimos en estos acontecimientos es que la relación entre la Iglesia y el pueblo judío es especialísima, de ahí la expresión “hermanos mayores” que utilizó Juan Pablo II, o “padres en la fe” de Benedicto XVI en la misma sinagoga de Roma. El resumen de nuestros avances teológicos de los últimos años lo podemos encontrar en esa afirmación del papa Francisco en el Templo Mayor de Roma de este domingo: “Los cristianos, para comprenderse a sí mismos, no pueden dejar de hacer referencia a las raíces judías, y la Iglesia, mientras que profesa la salvación por la fe en Cristo, reconoce la irrevocabilidad de la Antigua Alianza y el amor constante y fiel de Dios por Israel.”

Desde la Iglesia creo que tenemos que seguir profundizando en esta línea de la irrevocabilidad y
...D. Miguel de Lucas, director general del Centro Sefarad-Israel; 
D. Mauricio Toledano, secretario general de la FCJE;
D. Gabriel Perry, presidente de la Comunidad Judía Bet-El...
perenne validez del pacto de Dios con Israel y lo que esto significa. En el documento de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo del pasado 10 de diciembre se afirma: “La tierra nutricia de ambos, Judíos y Cristianos, es el Judaísmo del tiempo de Jesús. Éste no sólo originó al Cristianismo, sino también, tras la destrucción del Templo en el año 70, al Judaísmo rabínico post-bíblico, que desde entonces tuvo que sobrevivir sin el culto sacrificial, dependiendo exclusivamente para su desarrollo ulterior de la oración y la interpretación de la revelación divina tanto escrita como oral. Así Judíos y Cristianos tienen una misma madre y pueden ser considerados como si fueran dos hermanos que - como suele acontecer normalmente entre hermanos – se han desarrollado siguiendo direcciones diferentes” (n. 15).

Por otro lado, desde el Judaísmo habría que aclarar las posibilidades de un verdadero diálogo teológico con los cristianos. El año pasado tuve la suerte de participar en un encuentro en la Yeshiva University de Nueva York entre unos pocos obispos católicos, la mayoría franceses, y los profesores de esa universidad que es referencia para el judaísmo ortodoxo. Preguntamos en esa ocasión si seguía siendo válido para ellos lo que había escrito en 1964 el famoso rabino y profesor de esa universidad Joseph Soloveitchik, en su conocido ensayo Confrontation (pdf en inglés), es decir, que el diálogo teológico con los cristianos no es posible. El profesor David Berger, hablando en representación del claustro de la universidad, nos dijo que sí, que para ellos seguía vigente, que podemos y debemos hacer muchas cosas juntos por el bien de la humanidad, pero de teología y escatología no podemos hablar, porque en el fondo la experiencia religiosa de cada cual es incomunicable y hablar de ella supone un peligro de contaminación: En un documento reciente del pasado 3 de diciembre, que va en una línea diferente y que muchos rabinos también ortodoxos firmaron, se reconoce los cambios que han tenido lugar en estos años  en la actitud de la Iglesia y se afirma, citando a Maimónides, que el surgimiento de la Iglesia no debe ser considerado como un accidente o un error, sino como algo querido por Dios y un don para las naciones. Creo que debemos juntos seguir profundizando y hablado de esto, también en lugares como este Centro de Estudios Judeo-Cristianos de Madrid, para conocernos mejor a nosotros mismos y al otro.

Evidentemente, junto al diálogo teológico, debemos también llevar adelante nuestro compromiso a
....D. Raphael Benatar, secretario y portavoz de la CJM;
D. Ricardo Iglesias, jefe de Relaciones externas
del Ayuntamiento de Madrid...
favor del mundo, como tarea que el Creador nos ha confiado. Así debemos custodiar nuestra casa común, defender toda vida humana que reconocemos sagrada y luchar por la justicia y la paz. En este sentido es mucho de agradecer lo que la comunidad judía está haciendo en favor de los cristianos perseguidos.


Concluyo, hermanos y amigos, dirigiendo nuestra atención a la Palabra de Dios que ha sido proclamada. Para nosotros, los cristianos, la profecía de Isaías de la primera lectura se cumple con la venida de Jesús, Mesías e Hijo de Dios. En él, en su hora, en su sangre derramada en la cruz, se establece la nueva alianza, en la que Dios se desposa con su pueblo. En el episodio de las bodas de Caná, anticipando su hora por petición de su Madre en el signo del vino, Jesús se manifiesta como el verdadero esposo de la Iglesia, representada por sus discípulos y María. Pero este nuevo pueblo de Dios, nace del antiguo, no lo sustituye ni lo reemplaza, y la relación entre ambos forma parte de los misteriosos designios de Dios y de la hora futura que Dios tiene prefijada.


Muchas gracias. 

martes, 16 de febrero de 2016

Ecumenismo y diálogo interreligioso


Comparto aquí, para los lectores de este blog, dos entrevistas que me hicieron sobre la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso.

1. En el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos  2016, participé en el programa Periferias de 13TV para hablar de ecumenismo y unidad de los cristianos y de la visita del papa Francisco a la Sinagoga de Roma del 17 de enero 2016: http://videos.13tv.es/video/?videoId=e-1101.




2. Con ocasión del 50 aniversario de la promulgación de la Declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II  y de un acto que se celebró en la Conferencia Episcopal Española para conmemorar tal efeméride (fotos), se me realizó una entrevista en el programa Últimas preguntas de Radio Televisión Española, dirigido por M. Ängles Fernández, que se emitió el 20 de diciembre de 2015. En él hablé del diálogo interreligioso, de los progresos que se han dado en los últimos 50 años y de su importancia a la luz de los de los atentados terroristas que han tenido lugar en Europa y de los conflictos en distintas partes del mundo:  http://rtve.es/v/3415492.





martes, 19 de mayo de 2015

Defensores de la frágil convivencia pacífica entre las religiones


Intervención en el acto interreligioso: 
La cultura de la paz en el Cristianismo y el Islam
Fundación Alulbeyt, Madrid, jueves 7 de mayo 2015

Fuente de la imagen: icjs.org
La declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II, de la que pronto, el 28 de octubre de este año, se va a cumplir el quincuagésimo aniversario de su promulgación, y que es un documento fundamental para saber el modo en que la Iglesia católica entiende su relación con las religiones no cristianas, terminaba afirmando lo siguiente:

La Iglesia, por consiguiente, reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión. Por esto, el sagrado Concilio, siguiendo las huellas de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, ruega ardientemente a los fieles que, «observando en medio de las naciones una conducta ejemplar», si es posible, en cuanto de ellos depende, tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que está en los cielos.
(Nostra aetate, 5)

Este documento de la autoridad suprema de la Iglesia católica, de todos los obispos reunidos con el
Cartel del acto
sucesor de Pedro, significó un gran cambio en su forma de entender y vivir la relación con las demás religiones. Aunque los primeros borradores del documento que se debatieron en el proceso conciliar trataban sobre todo de la relación de la Iglesia con el judaísmo, en el documento finalmente aprobado se habla de otras religiones y también del Islam, afirmando lo siguiente:

La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.
(Nostra aetate, 3)

A lo largo de estos últimos 50 años muchas cosas han cambiado, tanto en el orden civil como en el mundo musulmán y cristiano. Sobre todo destacaría el surgir de diversas formas de fanatismo en las dos tradiciones religiosas que en algunos sectores tienen mucha pujanza; un surgimiento del que Occidente con su política exterior y su cultura secularista es en parte responsable. Estos fanatismos en muchos casos no respetan el derecho fundamental a la libertad religiosa o incluso el valor sagrado de toda vida humana. Como muestra de este cambio que yo llamaría ‘epocal’, que ha tenido lugar en estos últimos años, puede valer lo que el papa Francisco decía hace algunos días a los obispos de Benín acerca de la fragilidad de la convivencia pacífica entre las religiones:

De hecho, es necesario favorecer en vuestro país —naturalmente sin renunciar para nada a la verdad revelada por el Señor— el encuentro entre las culturas, así como el diálogo entre las religiones, en particular con el islam. Es sabido que Benín es un ejemplo de armonía entre las religiones presentes en su territorio. Es necesario estar vigilantes, teniendo en cuenta el actual clima mundial para conservar esta frágil herencia. 


De hecho, quizás de los que más nos hemos dado cuenta en estos últimos años es de la fragilidad de
la convivencia pacífica entre personas de distintas etnias, creencias y religiones. Nos asombra a todos la facilidad con la que surge el odio, el terror y la violencia de la noche a la mañana entre personas y gentes que poco antes convivían pacíficamente sin tener en cuenta sus diferencias. Hemos sido testigos y estamos siendo testigos de ello en Oriente Medio, en la ex-Yugoslavia, en Ruanda, en Siria, en varios otras regiones, y también, como bien saben los miembros de esta Fundación que hoy nos acoge, en Iraq.

¿Qué podemos y debemos hacer las personas religiosas para defender esta frágil convivencia de la que hablaba el papa Francisco a los obispos de Benín? Creo que el camino, junto al respeto del derecho fundamental a la libertad religiosa que todos debemos defender y promover como algo innegociable, es el de la educación y la formación de los corazones para la paz, para vencer el odio y el miedo que anidan dentro de nosotros y que son muy fáciles de provocar. En ese documento que comentaba al principio de mi intervención del Concilio Vaticano II se habla de la paz citando tres importantes textos del Nuevo Testamento. Uno de ellos es del apóstol Pablo que en su carta a los Romanos exhorta a los cristianos de la capital del Imperio de entonces, que muchas veces persiguió a los cristianos y que en el libro del Apocalipsis es llamada ‘la gran prostituta sentada sobre las siete colinas’ (cfr. Libro del Apocalipsis 17, 9), a mantener la paz aún en un contexto adverso:

«En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo» (Carta a los Romanos 12, 18), les decía el apóstol a los cristianos de Roma.

Los cristianos descubrimos sobre todo en nuestras Sagradas Escrituras lo que significa paz, lo que implica el don de la paz, el camino para alcanzarla y los atajos falsos, y su relación inescindible con la justicia y la libertad. La palabra paz en la Biblia significa no solo ausencia de guerra, sino también bendición, plenitud, reposo, riqueza, salvación vida, seguridad. Es lo que deseamos al otro cuando nos encontramos con él o nos despedimos: salamalec. Sin embargo, en la Biblia la paz es también un estado que hay que conquistar, que es fruto y signo de la justicia, que surge cuando se vence el pecado y el mal, cuando hay verdadera libertad.

Así lo afirma el profeta Isaías:

«La obra de la justica será la paz, su fruto, reposo y confianza para siempre» (Libro de Isaías 32, 17);

Al que le hace eco el apóstol Santiago:

«El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz» (Carta de Santiago 3, 18).

Jesús llama bienaventurados a los que trabajan por la paz y son perseguidos a causa de la justicia: «Dichosos los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios» (Evangelio de Mateo 5, 9).

En las palabras de los profetas y en la reflexión de los sabios de Israel la paz podía venir solo venciendo el mal y la injusticia. Sin embargo, la experiencia humana muestra otra realidad: el triunfo muchas veces del mal y la injusticia en este mundo y la buena dicha que mucha veces acompaña la vida de los impíos. De ahí que en la Biblia la paz se fue viendo cada vez más como fruto de una intervención divina futura. El mismo Isaías profetizó un ‘príncipe de la paz’ que traería el ‘derecho a las naciones’ y un ‘siervo doliente’ que con su sacrificio anunciaría cual sería el precio de la paz (cfr. X. Léon Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica, Herder 2002; entrada: paz).

Para los cristianos es Jesús el que cumple estas profecías. Es él el que con su muerte y resurrección
vence definitivamente el pecado y el mal y nos trae la verdadera paz que el mundo marcado por el pecado no nos puede dar. Él es ‘nuestra paz’; él es el que con su sacrificio ‘derrumbó el muro que nos separaba’ y nos liberó del miedo a la muerte que nos mantiene esclavos. Sin embargo, hasta que el pecado nos sea vencido del todo en todo ser humano, hasta que él no vuelva para instaurar definitivamente su reino de paz y justicia, la paz sigue siendo una realidad venidera y una tarea a realizar por todos. Los cristianos unidos al Señor, con su espíritu, siguiendo sus huellas, estamos llamados a ser constructores de paz no respondiendo al mal con mal, sino venciendo el mal a fuerza de bien.. Éste es para los cristianos el camino para llegar a la paz: la purificación del corazón, la formación de las conciencias, el compromiso por la justicia, la superación de las estructuras de pecado e injusticia presentes en nuestro mundo, y sobre todo, el vencer en nuestra vida personal el mal con el bien.

Sin embargo, junto a este compromiso que tenemos todos los seguidores de Jesús, hay una tarea que nos incumbe a todos, a todos los hombres de buena voluntad y que es fundamental para poder mantener esa ‘frágil convivencia pacífica’ entre personas de diferentes creencias de la que habla el papa Francisco. Este compromiso, esta tarea, es la defensa y promoción de la libertad religiosa como derecho fundamental de toda persona humana que se basa en su misma dignidad inalienable. Libertad que implica la no coacción externa en temas de religión como afirma también el Profeta, coacción que puede ser física, pero también social, privando de los mismos derechos de ciudadanía a las minorías religiosas. Este derecho a la libertad religiosa requiere que se respete la libertad de toda persona a creer lo que le dicte su conciencia, a vivirlo privada y públicamente y a cambiar su fe cuando así lo sienta. Cuando no se respeta este derecho fundamental, como desgraciadamente pasa en varios países de tradición musulmana, no puede haber paz ni convivencia pacífica.

Al comienzo de mi intervención citaba un documento importante del Concilio Vaticano II que significó un cambio para la Iglesia católica en su forma de entender y vivir su relación con las demás religiones: la declaración Nostra aetate. Otro de los documentos importantes del Concilio que se aprobó en la misma sesión pero ya en el último día de trabajo, el 7 de diciembre de 1965, y que significó un cambio igualmente radical para la Iglesia católica, esta vez en su forma de entender la relación entre el hombre y la verdad, fue la declaración Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa. En ella se afirma lo siguiente:
Fuente de la imagen: amigosdelolo.com

Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil.
(Dignitatis humanae, 2)

Fuente de la imagen: larazon.es
Me gustaría terminar mi intervención con un texto del papa Francisco en el que se resumen los temas que he intentado exponer, un texto extraído de un documento, una Exhortación Apostólica, que quiere ser un documento programático, una hoja de ruta para la Iglesia católica en los próximas años. Dice así el papa Francisco en este documento que lleva por título La alegría del evangelio:

Una actitud de apertura en la verdad y en el amor debe caracterizar el diálogo con los creyentes de las religiones no cristianas, a pesar de los varios obstáculos y dificultades, particularmente los fundamentalismos de ambas partes. Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas…

En esta época adquiere gran importancia la relación con los creyentes del Islam, hoy particularmente presentes en muchos países de tradición cristiana donde pueden celebrar libremente su culto y vivir integrados en la sociedad… Los cristianos deberíamos acoger con afecto y respeto a los inmigrantes del Islam que llegan a nuestros países, del mismo modo que esperamos y rogamos ser acogidos y respetados en los países de tradición islámica. ¡Ruego, imploro humildemente a esos países que den libertad a los cristianos para poder celebrar su culto y vivir su fe, teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales! Frente a episodios de fundamentalismo violento que nos inquietan, el afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia.
(La alegría del evangelio, 250, 252, 253)


¡Muchas gracias!

Declaración conjuntas aprobada por los convocantes:



lunes, 25 de agosto de 2014

El papa Francisco y el ecumenismo


Entrevista en Radio Exterior de España



Lo que sigue es el texto preparado para una entrevista que se me hizo en el programa Horizonte de Radio Exterior de España, presentado por el Padre Manuel Muñoz y emitida el sábado 16 de agosto de 2014.

-- Decir que el Papa Francisco está siendo un auténtico acontecimiento es quizás decir poco, aunque bien sabido. Sus pasos, sus gestos, sus palabras, sus viajes, sus decisiones se siguen al detalle y por doquier. Hoy queremos detenernos en una sus aportaciones que quizás estén pasando más desapercibidas. Nos referimos a su impulso a la unidad de los cristianos y al diálogo interreligioso. Para ello, y centrándose, sobre todo, en su peregrinación a Tierra Santa de los días 24 a 26 de mayo pasado, conversamos con Manuel Barrios Prieto, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, de la CEE.

-- Manuel, ¿estás de acuerdo con nosotros en que quizás la dimensión ecuménica del ministerio del Papa Francisco esté pasando un tanto desapercibida en comparación con otras dimensiones de su tan espléndido servicio? ¿Cuál es su razón?

Al ser tan rico el pontificado de papa Francisco en gestos y palabras, relacionados con distintos ámbitos de la vida de la Iglesia y de la sociedad, que van de la familia a la preocupación por los pobres, a la justicia social, a la búsqueda de la paz, a la reforma de la curia etc., la dimensión ecuménica puede que no destaque tanto en un determinado momento y en lugares donde no es una cuestión prioritaria como en España, donde la presencia de otras Iglesias es minoritaria. Sin embargo, debemos tener presente que esta dimensión, como también la interreligiosa, está presente desde el mismo comienzo del pontificado de este papa y es ciertamente una de sus prioridades.

-- El 16 de junio pasado Francisco recibió, ya por segunda vez, al primado anglicano, al arzobispo de Canterbury, Justin Welby. Un apunte primero sobre el anglicanismo y sobre los puentes de diálogo, encuentro y unión.

El diálogo ecuménico con la comunión anglicana que empezó con fuerza a finales
              Fuente de la imagen: elheraldo.hn 
del siglo XIX ha pasado por distintos momentos, algunos en los que la unión parecía estar al alcance de la mano, como cuando en los años 80 se debatía la Relación Final de la Comisión
Internacional de Diálogo Anglicano-Romano Católica que parecía haber alcanzado un consenso amplio en temas como la Eucaristía, el ministerio ordenado y el ejercicio de la autoridad, a otros, como el actual, donde algunas decisiones tomadas en el ámbito de la comunión anglicana, como la ordenación de mujeres o la bendición de uniones de parejas del mismo sexo, han creado obstáculos que pueden parecer insalvables.

-- En el final de su discurso a Welby, Francisco apostó por avanzar hacia la unidad a través de la tres “p”: (prayer/plegaria; peace/paz; poverty/pobreza). Más allá de lo ingenioso y didáctico de la idea, ¿nos glosas y concretas su significado?

            Teniendo en cuenta la dificultad del diálogo ecuménico con la comunión anglicana en la actualidad, es muy significativa la insistencia del papa en que aunque la plena unidad pueda parecer una meta lejana, sigue siendo la meta. No nos podemos limitar solo a hacer cosas juntos por el bien de la humanidad, como la muy importante iniciativa del Global Freedom Network, una plataforma en la que participa la Iglesia católica, junto con los anglicanos y los musulmanes, para luchar contra las formas modernas de esclavitud. Debemos esforzarnos por caminar juntos hacia la unidad sin dejarnos desanimar por las dificultades que tampoco podemos fingir que no existen. En esta línea se enmarca esa idea de las tres ‘p’ -plegaria, paz, pobreza- que nos ofrece unas orientaciones de base para seguir adelante con confianza disponiéndonos para el actuar de Dios que es el verdadero agente de la unidad. Por tanto, junto al seguir profundizando en el diálogo teológico, hay también que seguir adelante con el diálogo de la vida, orando juntos, buscando caminos de paz, optando por los pobres. Esta es el camino para disponernos a la plena unidad que es un don de Dios y que llegará cuando Él quiera y como Él quiera, retomando una célebre expresión del abad Couturier.

-- Aun cuando la Santa Sede está siendo sumamente cautelosa al respecto, ¿de qué datos disponemos sobre los ordinariatos, instaurados en 2010 por Benedicto XVI para anglicanos que abrazan la comunión plena con la Iglesia católica?

            Tenemos pocos datos. Parece que el número de fieles que han sido acogidos en ellos no es tan elevado como se esperaba en un principio. El primero que se creó fue el Nuestra Señora de Walsingham para acoger a los anglicanos ingleses y, según algunas publicaciones, el número de miembros puede rondar los 1500 incluyendo unos 90 exministros ordenados. Para los otros ordinariatos, como el de Estados Unidos y el de Australia, no tenemos datos oficiales.

En relación a esto es significativo lo que dijo papa Francisco en su primer encuentro con Justin Welby hace un año, cuando agradeció la comprensión que han tenido los anglicanos de los motivos que llevaron a Benedicto XVI a instituir estas estructuras canónica para acoger a los anglicanos que querían unirse a Roma también de forma corporativa.

 -- ¿Tienes alguna referencia sobre cómo se viven dentro del anglicanismo este tema?

            Cuando en 2009 se anunció la Constitución Apostólica de Benedicto XVI sobre este tema, se emitió una declaración conjunta del arzobispo católico de Westminster y el entonces primado de la Comunión Anglicana, el doctor Rowan Williams, que hablaba de los ordinariatos como fruto del diálogo ecuménico. Por tanto, oficialmente esta iniciativa tuvo una buena acogida ya que venía a resolver una cuestión interna complicada de la comunión anglicana en la que había muchos que querían marcharse después de las decisiones que algunas Iglesias locales habían tomado sobre asuntos debatidos.

-- Una de las fotos del viaje de Francisco a Tierra Santa fue la de su abrazo en el Muro de las Lamentaciones con un rabino y un imán, los tres amigos y los tres argentinos.  ¿Nos cuentas?

Es una de esos gestos espontáneos del papa que ya forman parte de su
Fuente de la imagen: clarin.com
Pontificado y que expresan mucho más que muchas palabras. Ese abrazo ante el muro occidental que delimitaba el monte del templo, el lugar más sagrado del mundo para muchas personas y que ha sido motivo también de tantos enfrentamientos, expresa el anhelo de paz ínsito en toda auténtica religión y en todo hombre de bien y la importancia de los lazos de auténtica amistad.

-- En varias ocasiones, Francisco ha afirmado que la unidad de los cristianos está en el camino, que la unidad llegará caminando. Un comentario tuyo al respecto.

            La imagen del camino es muy utilizada por el papa y lo es en contextos diversos. Yo me atrevería a decir que para él está muy ligada a ese texto del evangelio de san Lucas de los discípulos de Emaús que se encuentran con el Señor resucitado, texto que él ha citado en discursos importantes como el que pronunció ante los obispo brasileños durante la última Jornada Mundial de la Juventud, exhortándoles a acompañar a los que huyen de Jerusalén, de la Iglesia, dialogando con ellos y sabiendo entrar en sus noches. Caminando juntos, en un ecumenismo de la vida, escuchando al otro, meditando la Palabra de Dios juntos, se puede llegar a descubrir la presencia del Señor resucitado en medio de nosotros y quizás un día podamos llegar a partir el pan juntos.

-- Mucho revuelo informativo tuvieron las palabras del Papa Francisco, en la rueda de
Jesús con los discípulos de Emaús
Claustro del Monasterio de Santo
Domingo de Silos (Burgos)
Fuente de la imagen: fotoviajero.com 
prensa en el avión de regreso de Tierra Santa, sobre la praxis católica del celibato sacerdotal. La pregunta, realizada por un periodista alemán, se contextualizaba también en el ecumenismo, en concreto, en la relación con la Ortodoxia. ¿Qué dijo el Papa? ¿Qué relación tiene este tema con el ecumenismo?

            Lo que hizo el papa Francisco en esa rueda de prensa fue reiterar la doctrina tradicional católica de que el celibato no es dogma de fe y que ya existen sacerdotes católicos casados en las Iglesias de rito oriental que están unidas a Roma. Sobre lo que más insistió el papa es que este es un tema secundario en el diálogo ecuménico en el que es preciso abordar antes otros temas más importantes. También afirmó, como ya hemos señalado, que la unidad se hace al caminar juntos, orando juntos, trabajando juntos y ayudándonos mutuamente.

-- Nos centramos en el viaje a Tierra Santa de finales de mayo pasado. Su ocasión y su lema eran, hasta oficialmente, ecuménicas y hasta la misma iniciativa del viaje procedió del patriarca de Constantinopla. Unos apuntes sobre ello, Manuel.

            El viaje a Tierra Santa surgió con motivo del 50 aniversario del encuentro en
El papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras
Jerusalén, 5 de enero 1964
Jerusalén entre el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras. Ese encuentro que tuvo lugar después de terminada la segunda etapa del Concilio Vaticano II, antes de que se aprobara la Constitución Dogmática sobre la Iglesia y los decretos sobre el ecumenismo y las Iglesias orientales, y que llevó a la revocación de los decretos de excomunión mutua entre las dos Iglesias, marcó un antes y un después en las relaciones ecuménicas.

-- ¿Esta prioridad ecuménica de la peregrinación a Tierra Santa puede quedar luego, al menos en la opinión pública y publicada, algo desdibujada, disminuida? ¿Por qué?

            Porque un viaje de un papa a Tierra Santa implica siempre varios aspectos junto al ecuménico, como el interreligioso, el político, el diplomático, el que hace referencia al apoyo a las comunidades cristianas locales, y hoy también hay que tener en cuenta en un viaje de un papa a esa región la situación de los refugiados, la persecución que sufren los cristianos y las guerras en los países cercanos. Cualquier palabra del papa y cualquier gesto, como tocar el muro que separa los territorios palestinos de Israel, puede tener mucha repercusión en los medios, dada la situación política en la región.

-- ¿Te esperabas más, te esperabas menos de la declaración conjunta suscrita en Jerusalén entre Francisco y Bartolomé?

Con el papa Francisco hay que tener presente, junto a las palabras, también los
El papa Francisco y el patriarca Bartolomé
     en la Basílica del Santo Sepulcro
Jerusalen, 25 de mayo 2014
gestos. Por eso, junto a la declaración conjunta fue muy significativa la celebración ecuménica que tuvo lugar en la basílica del Santo Sepulcro, ‘de donde todo nació’, como dijo el papa en el discurso que pronunció. De todos modos, también en su contenido la declaración conjunta con su solemnidad aborda los temas más importantes que preocupan a las dos Iglesias.

-- Se ha dicho que esta declaración fue una “carta”, “un decreto de validez” a estos 50 años últimos de ecumenismo. ¿Cuál es tu parecer?

            Sí, no estaría descaminada tal interpretación. Al regresar el patriarca Bartolomé de este encuentro en Jerusalén con el papa Francisco, habló de la posibilidad de un encuentro en Nicea en 2025. Un acontecimiento que podría ser importantísimo para restablecer la unidad de la Iglesia si tenemos en cuenta que en esa ciudad se celebró el primer concilio verdaderamente ecuménico en el año 325, del que salió el Credo que rezamos en nuestras celebraciones y que es expresión de la fe de la gran mayoría de cristianos, tanto de oriente como de occidente. También fue la introducción del ‘filioque’ en ese credo el motivo oficial del cisma.

-- En la declaración, Manolo, se habla de la importancia del que podíamos denominar ecumenismo ecológico o de lo creado. ¿Qué es, cuál es su transcendencia?

Sí, la salvaguardia de la creación es un tema importante en el ámbito ecuménico al que son sensibles la mayoría de las Iglesias y que surgió con mucha fuerza en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Vancouver en 1983. En esa ocasión se exhortó a un compromiso de todos por la justica, la paz y la salvaguardia de la creación. En 1989 el entonces patriarca de Costantinopla habló con ímpetu sobre la importancia de este compromiso y se estableció una Jornada para la salvaguardia de la creación que se celebra desde entonces en muchas Iglesias el 1 de septiembre que coincide con el año nuevo ortodoxo.

También el papa Francisco, en la homilía de la misa de comienzo de su pontificado en la solemnidad de san José del año pasado, reflexionando sobre el término latino custos aplicado al esposo de María, insistió sobre la importancia de custodiar la creación que se nos ha confiado.

-- Hemos de ir concluyendo, Manolo. Un minuto y medio final en total para que nos compartas tu reflexión sobre los discursos de Francisco y Bartolomé en Jerusalén.

            Creo que más que los discursos hay que fijarse en los gestos, empezando por el
El papa Francisco con Shimon Peres y Mahmud Abbas
Fuente de la imagen: infonews.com
primero de todos que ha sido volver a encontrarse en Jerusalén 50 años después del histórico abrazo entre Pablo VI y Atenágoras. Yo también le doy mucha importancia a la oración que se hizo ante el sepulcro vacío de Jesús, lugar en el que tuvo lugar el acontecimiento del que nació la Iglesia una, que salió a anunciar la buena noticia de Jesús muerto y resucitado.

-- ¿Sabes cómo se han vivido en la Ortodoxia estas jornadas de Jerusalén?

            Es difícil decirlo porque el mundo ortodoxo es muy variado. Como también entre nosotros hay algunos que no ven con muy buenos ojos los gestos ecuménicos e interreligiosos del papa Francisco, esto pasa con más intensidad en el mundo ortodoxo. También hay que tener en cuenta los distintos patriarcados que existen en la Ortodoxia con sus distintas sensibilidades y la situación de los cristianos árabes en los países de la región.

-- Y por último, ¿cuál es el significado ecuménico de la histórica Oración por la Paz del 8 de junio? Y también su significado interreligioso.


            Sabemos lo importante que son para los cristianos de Palestina e Israel las relaciones entre la autoridad palestina y el estado de Israel. También sabemos que la paz es un don y que la oración puede hacer milagros y abrir caminos donde parece que no los hay.