viernes, 26 de noviembre de 2010

Santa Catalina de Alejandría, una mujer de ‘fe decidida’


Homilía 25 de noviembre 2010
Fiesta de Santa Catalina de Alejandría, patrona de la parroquia
Caravaggio. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)
El Papa Benedicto XVI, en el libro-entrevista con el periodista Peter Sewald que acaba de ser presentado esta semana con el título Luz del Mundo, al ser preguntado sobre España, afirma que en nuestro país existe actualmente ‘una dramática lucha entre la secularidad radical y la fe decidida’ (ver). Hoy celebramos la fiesta de nuestra patrona, Santa Catalina de Alejandría, una mujer de fe decidida. Una mujer buscadora de la verdad, por eso patrona también de los filósofos, que cuando la descubrió en Cristo, dio testimonio valiente de ella con su palabra, su vida y también con su muerte. Para los orientales es la gran mártir. Es bueno, y quizás necesario para nosotros, en la situación que vivimos, en España y en otros lugares, hacer memoria de los santos, aquellos que nos muestran con su vida y su muerte que otra forma de vivir es posible, que las palabras de Jesús no son una utopía irrealizable, que se puede vencer el mal con el bien, que ‘la violencia no se vence con la violencia sino con la mansedumbre’, como dice San Juan Crisóstomo. Catalina con su vida y muerte nos enseña que vale la pena buscar la verdad, una verdad que no es una doctrina ni una enseñanza moral como dice Benedicto XVI, sino una persona, Cristo, y una vez encontrada esta Verdad dar testimonio valiente de ella, vivir y morir, si es necesario, por ella. Santa Catalina nos muestra lo cierto que es esa frase de Santa Teresa de Jesús: “la verdad padece, pero no perece” y non sacude de nuestra mediocridad y miedo, mostrando que la vida es para vivirla plenamente y con sentido, que lo que tiene premio y al final vence es ponernos en el bando de la verdad, no en el de la conveniencia material a corto plazo.
A la luz de las palabras del Papa en el libro-entrevista, ya en España no es tiempo de medias tintas para los cristianos, es tiempo de ‘fe decidida’; de tomar claramente partido, cueste lo que cueste, y esto es lo que nos enseña nuestra santa. Esto vale para nuestra vida personal, pero también para nuestra comunidad parroquial que hoy celebra su patrona. Nuestra comunidad debe volverse cada vez más un lugar donde se vive y se transmite con valentía la fe, un lugar que sea luz y sal para los demás y el resto del barrio, si no, no sirve para nada, ‘sino para tirarla afuera y que la pisoteen los hombres’, como dice Jesús en el Sermón de la Montaña (Mt 5, 13). Y esto depende de todos nosotros, de cada uno según el carisma que ha recibido. Las personas laicas, que sois la mayoría, los que no son consagrados ni sacerdotes, están llamados a vivir y dar testimonio de su fe en los ámbitos donde viven, sobre todo en la familia y en el trabajo. Pero también, en la medida de las posibilidades de cada uno, se debe colaborar con la propia iglesia, ofreciendo oración, tiempo, dinero. Los sacerdotes que nos hemos comprometido a tiempo pleno con Cristo, como se diría, tenemos una responsabilidad mayor cara la comunidad que nos ha encomendado el obispo. Pero todos podemos hacer algo; también los enfermos y las personas impedidas, pueden hacer muchísimo, al ofrecer sus oraciones y sufrimientos. Vamos a pedir hoy la intercesión de nuestra patrona, para que el Señor nos haga valientes, hombres y mujeres de fe decidida, no miedosos, conscientes de que vale la pena vivir y dar la vida por Cristo.


Nuestra comunidad parroquial es también parte de la diócesis de Madrid, que tiene como cabeza visible al obispo, sucesor de los apóstoles y que propone unas líneas pastorales que debemos hacer nuestras. Este año el acontecimiento que marcará la labor pastoral es la preparación y celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en agosto del año próximo,; un acontecimiento importante para toda la Iglesia universal. El lema que ha escogido el Papa para esta Jornada está muy relacionado con la fiesta que hoy celebramos y está sacado de la Carta del apóstol Pablo a los Colosenses: ‘arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe’ (Col 2, 79): Las actividades pastorales que llevaremos a cabo este año tienen esta finalidad: enraizarnos en Cristo y edificarnos en él, afianzándonos en la fe. Así la catequesis para adultos, los grupos de matrimonios, los encuentros con los padres que piden sacramentos para sus hijos, la catequesis de niños y jóvenes. También queremos celebrar lo más dignamente posible nuestra fe, en las misas de los domingos y en la celebración de los demás sacramentos. Y debemos dar testimonio de esta fe con nuestro servicio a los demás y a la sociedad; la actividad de Cáritas, en este sentido, es de fundamental importancia, al ser el modo en que ejercemos en cuanto comunidad nuestro amor, pero también es fundamental la actividad misionera. En relación con la Jornada Mundial de la Juventud, debemos todos ofrecer nuestra colaboración para acoger a los que vengan y compartir con ellos nuestra fe; quizás podamos abrir nuestras casas para acoger a algunos peregrinos o dar nuestra disponibilidad como voluntarios para ayudar en lo que se nos pida.
¡Qué Santa Catalina de Alejandría, con su intercesión, nos ayude a vivir intensamente este año pastoral,  a afianzarnos más en nuestra fe y a dar un testimonio valiente de ella!

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