martes, 23 de abril de 2013

Dios es algo tan grande que nada mayor puede ser pensado



Homilía Domingo 21 de abril de 2013
IV Domingo de Pascua (ciclo C) - Domingo del Buen Pastor
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
Memoria de san Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia
2765 cumpleaños de Roma

            Una de las cosas que más nos ayudan a crecer en nuestra vida cristiana es familiarizarnos con la vida
San Anselmo de Canterbury
Fuente de la imagen: blogs.anselm.edu 
de los grandes santos. La sociedad consumista en la que vivimos nos propone continuamente de forma explícita, y mucho más frecuentemente de forma implícita, modelos de personas a seguir para alcanzar el éxito y la felicidad que bien sabemos lo engañosos que pueden ser. Tener presente la vida de los grandes santos nos ayuda a contrarrestar esto, proponiéndonos a nosotros mismos modelos auténticos de una existencia cristiana y humana vivida en plenitud.

            Entre los grandes santos de la Iglesia, hoy, 21 de abril, hacemos memoria de san Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia, una de las figuras más ilustres del siglo XI, un hombre verdaderamente europeo: nacido en Aosta, Italia, monje de la Abadía benedictina de Bec en Normandía, Francia, y finalmente obispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra. Fue un gran pastor, un gran teólogo y un gran místico. Una persona verdaderamente fascinante que nos incita a una vida cristiana más auténtica y valiente.

Como pastor defendió la libertad de la Iglesia contra las injerencias indebidas de los poderes civiles, especialmente de los reyes. Sabía bien que ‘la esposa de Cristo es libre y no esclava’; una expresión favorita suya era que “nada amaba tanto Cristo en este mundo como la libertad de la Iglesia”. Esto le llevó a ser perseguido y a sufrir el destierro. Sin embargo, cuando pudo volver a Inglaterra después de que le rey Enrique I renunciara a su pretensión de conferir las investiduras eclesiásticas y de confiscar los bienes de la Iglesia, fue acogido con mucho júbilo por el pueblo y el clero.

Catedral de Canterbury
Como teólogo fue el fundador de la escolástica que tan importante fue y sigue siendo para el pensamiento de la Iglesia. Gracias a este método de aproximación al misterio de Dios y de Cristo surgieron las grandes aportaciones teológicas de santo Tomás de Aquino, de san Buenaventura, de Duns Scoto, etc. En este método se parte del dato de la fe y se intenta comprenderlo mejor utilizando la razón: "No pretendo, Señor, penetrar en tu profundidad -decía-, porque no puedo ni siquiera de lejos confrontar con ella mi intelecto; pero deseo entender, al menos hasta cierto punto, tu verdad, que mi corazón cree y ama. No busco entender para creer, sino que creo para entender". Las expresiones ‘creer para entender’, ‘fe que busca el entendimiento’, fides quaerens intellectum, indican lo que caracteriza este método: partir del dato de la fe para aclararlo con la razón. En línea con esto san Anselmo propuso la famosa prueba ontológica de la existencia de Dios, defendida con entusiasmo por muchos pensadores y que tiene también no pocos detractores. Este argumento se basa en el concepto ‘innato’ que tenemos de Dios como de aquello de lo que no se puede pensar nada que sea mayor. Si esto es verdad, se debe predicar de él también la existencia, no solo en la mente de la persona que tiene tal concepto, sino en la realidad misma, ya que si no fuera así se podría pensar en algo que fuera mayor. Si esta prueba la consideramos a nivel solo argumentativo y racional no es válida, ya que tener un concepto de algo en nuestra mente no implica que existe. Sin embargo, partiendo de la idea de san Agustín del Dios intimior intimo meo –más íntimo a mi ser que yo mismo-, y partiendo de una fe inicial aunque no tematizada, esta prueba no sólo es válida, sino que nos orienta hacia una profunda experiencia de Dios.

De ahí que la tercera faceta de san Anselmo sea la que lo resume todo y nos da la clave fundamental
Mensaje para la Jornada de este año de Benedicto XVI
para entender su rica personalidad, es decir su dimensión mística, su profunda experiencia de Dios que marcó toda su vida a partir de un sueño que tuvo cuando era niño y que, no obstante su vida disipada de los primeros años de juventud, se hizo realidad al encontrarse con  Lanfranco de Pavía que lo llevó a hacerse monje en el monasterio de Bec. San Anselmo acoge el dato de la fe como un don, con humildad, para después hacerlo experiencia de vida, encarnarlo, y llegar así a una intuición contemplativa del misterio de Dios. Este camino para llegar a la experiencia mística, a la intuición contemplativa de los misterios de nuestra fe, es válido para todos los cristianos, y puede que hoy sea casi una necesidad. Decía el gran teólogo Karl Rahner que el ‘cristiano del siglo XXI o será un místico o no será'.

Este cuarto domingo de Pascua se llama también el domingo del ‘buen pastor’ porque se nos proclama una parte de capítulo 10 del evangelio de san Juan en el que encontramos esta imagen, o comparación, que se pone en los labios de Jesús para hablar de él y de su relación con nosotros. Puede que esta imagen no nos resulte muy familiar a nosotros, sin embargo tiene profundas raíces bíblicas y un importante significado existencial-relacional. En Jesús se cumplen las profecías mesiánicas de un pastor que apacentara según el sentir de Dios, único y verdadero pastor del pueblo elegido. Jesús es el pastor bueno -ó kalós-, bello, que quiere de verdad a sus ovejas, que las conoce a cada una por su nombre, que las cuida y protege y las conduce a los buenos pastos. Las ovejas también lo conocen a él; reconocen su voz entre otras; se fían de él.



Loba capitolina
Este domingo del buen pastor es también la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Nos unimos a toda la Iglesia pidiendo al ‘dueño de la mies que mande obreros a su mies’. Sabemos la necesidad que hay de pastores, de buenos pastores. También rezamos por los pastores que el Señor nos ha dado para que cumplan su misión con fidelidad y valentía. ¡Qué importante es para nuestra vida cristiana encontrarnos con buenos pastores que nos sepan conducir a la vida eterna, como lo fue para Anselmo encontrarse con Lanfranco!

Entre los pastores de la Iglesia ocupa un puesto destacado el que sucede a san Pedro como obispo de Roma. Hoy, 21 de abril, que es el día en que se celebra el cumpleaños de la ciudad eterna, rezamos especialmente por él, por el papa Francisco.

6 comentarios:

  1. No conocía a este santo... Gracias por compartir conocimiento :-) Un abrazo en la luz de Dios.

    http://frasesdedios.blogspot.com.es/

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  2. Si me permites una sugerencia, quizás sea mejor que desactivaras la palabra de verificación. Esto suele frenar mucho a los comentaristas, sobre todo si tienen algún problema en la vista porque a veces son realmente complicadas de descifrar. Además no es necesaria, ya que el spam se puede evitar permitiendo los comentarios sólo de los usuarios de blogger.

    Espero no haberte molestado :-)
    Un abrazo

    http://frasesdedios.blogspot.com.es/

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    1. Ok. Seguiré tu consejo que agradezco, aunque cuando la he tenido desactivada me ha llegado bastante spam y no me parece buena idea permitir que hagan comentarios solo los usuarios de blogger. Un abrazo y me alegra mucho que leas lo que escribo.

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  3. Con la venia, sr. Barrios.
    Permítame que no esté de acuerdo con eso de "alcanzar el entendimiento partiendo de la fe". Cualquiera sabe que la palabra "fe" es justamente la que los cristianos usan para rellenar los huecos donde su doctrina adolece de razón y lógica o cuando es incapaz de transmitir entendimiento alguno.
    Saludos.

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  4. Con la venia, sr. Barrios.
    Permítame que no esté de acuerdo con eso de "alcanzar el entendimiento partiendo de la fe". Cualquiera sabe que la palabra "fe" es justamente la que los cristianos usan para rellenar los huecos donde su doctrina adolece de razón y lógica o cuando es incapaz de transmitir entendimiento alguno.
    Saludos.

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  5. Es verdad que la fe a veces se ha entendido (y se ha utilizado) como expediente para tapar los huecos que deja la razón. Sin embargo, muchos no la comprendemos ni la utilizamos así. Para nosotros es un modo de aproximación a la realidad que siempre nos supera, distinto al de la razón discursiva, pero igualmente legítimo.

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