martes, 15 de julio de 2014

«Entender» las parábolas


Reflexiones en torno al XV Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)


Cuando los discípulos le preguntas a Jesús por qué habla en parábolas, él les contesta de una forma
Jesús en la barca de Pedro
Fuente de la imagen: cantualeantonianum.com 
enigmática, citando un texto del profeta Isaías que parece indicar que Dios no quiere que la gente entienda su mensaje y se convierta. Jesús habla de que el pueblo tiene el corazón embotado. Podemos interpretar estas palabras del Señor -más allá de la referencia que hacen al misterio de la predestinación divina- en el sentido de que las parábolas constituyen como un último intento, utilizando un género literario peculiar, para superar el embotamiento de los escuchaban, para hacer mella en su corazón, de modo que puedan caer en la cuenta de su situación y emprender el camino de la conversión. Las parábolas tienen ese poder de tocar con fuerza el corazón, pero también con delicadeza y respeto. No son un mensaje condenatorio y acusador contra el que nos defendemos y atrincheramos; ni son unas exhortaciones que apelan a nuestra voluntad que sabemos muy débil; tampoco hablan solo a la razón dejándonos áridos. A través de sus imágenes tomadas de la vida ordinaria, a través de su lenguaje narrativo y sugerente que toca las fibras más profundas de nuestro ser y evoca emociones fuertes, nos van llevando a entender cuál es nuestra situación respecto a Dios y su reino y nos mueven a cambiarla.

Vincent van Gogh (1882)
Fuente de la imagen: vangoghgallery.com
Así es para la parábola del sembrador. En ella nos podríamos fijar en diversos detalles: el sembrador y su generosidad que lanza la semilla también donde sabe que es muy difícil que dé fruto; en la semilla y su modo de dar fruto, y en los terrenos que la reciben. Tradicionalmente, en la interpretación católica, donde tenemos una cierta tendencia a hacer una lectura moralista del evangelio, nos hemos centrado más en los distintos tipos de terreno.

Una de las peculiaridades de esta parábola es que en el texto del evangelio se encuentra la explicación que Jesús mismo da de ella. Así, el Señor indica lo que es propio de cada tipo de terreno: el del borde del camino no entiende la palabra; el pedregoso es inconstante, no tiene raíz y sucumbe ante la primera dificultad o persecución; el de abrojos hace que la semilla se ahogue a causa de los afanes de la vida y de la seducción de la riquezas. El terreno bueno es donde la semilla puede dar verdaderamente fruto aunque en distintas proporciones. Jesús con esta parábola y su explicación revela uno de los misterios del reino de Dios a sus discípulos: el misterio de la cosecha que frecuentemente no se corresponde con lo que esperamos.

            Una palabra clave en esta parábola es la de «entender»: el terreno pedregoso escucha la palabra del reino sin entenderla y el Maligno se la lleva enseguida de su corazón; el terreno fértil, en cambio, escucha la palabra y la entiende y por eso da fruto. Este «entender» no es un entender intelectual, sino un entender con el corazón; por eso es tan importante no tener el corazón embotado.

            Tenemos que aprender a escuchar la palabra de Dios con apertura de corazón, como María que escuchó el mensaje del ángel y lo acogió dentro de ella, pronunciando su sí. En ella la semilla de la palabra del ángel ha dado fruto abundantísimo al encontrase con la tierra más fértil que había, plenamente dispuesta para el Señor.

La parábola del sembrador nos habla por tanto de esa relación dialógica que existe ente nuestra vida
Procesión de la Virgen del Carmen
   Valle Gran rey - La Gomera (Tenerife)
    Fuente de la imagen: vallegranrey.es
y la palabra de Dios. Cuando acogemos la palabra con amor, ella se vuelve dentro de nosotros una semilla que va creciendo para dar fruto, en un agua que refresca y da vida, utilizando la imagen de la primera lectura. Escuchar con amor y obediencia la palabra de Dios a partir de la realidad de nuestra vida, dejando que ésta sea iluminada y fecundada por ella, es lo que la va transformando y conformándo cada vez más a la voluntad de Dios.


Nos encomendamos a María, nuestra Señora del Carmen como la celebraremos dentro de pocos días, para que seamos de aquellos que entienden la palabra de Dios, de aquellos pequeños a los que Señor revela los misterios de su reino. 

martes, 11 de marzo de 2014

Una cuaresma necesaria

Reflexiones en torno al I Domingo de Cuaresma (ciclo A)
Domingo 9 de marzo 2014


            Lo que muchos experimentamos al comenzar la cuaresma es la necesidad que tenemos de este
Fuente de la imagen: frasiaforismi.com 
tiempo de reflexión.  Con frecuencia tenemos la sensación de estar corriendo detrás de una liebre que no hemos visto, que nunca alcanzamos, y que tampoco sabemos si realmente vale la pena alcanzar. En esta carrera alocada no solemos pararnos a pensar quiénes somos, hacia dónde vamos, qué tipo de persona estamos siendo, cuáles son las cosas que nos mueven, cuánto tiempo y energía dedicamos a lo que es verdaderamente importante aunque quizás no tan urgente. La vida se nos puede estar escapando sin darnos cuenta. Necesitamos este tiempo para entrar dentro de nosotros mismos, para pararnos y reflexionar, para hacer silencio de los ruidos que no nos dejan oír el clamor de los demás ni la voz de Dios, para ir al desierto, para esforzarnos, para darnos cuenta de lo que está mal y reorientar nuestra vida, para cambiar, para prepararnos a un nuevo inicio... Todo esto es la cuaresma de la que algunos hablan como los Ejercicios Espirituales que hace toda la Iglesia.

            Los textos litúrgicos y la Palabra de Dios de este primer domingo de cuaresma nos dan las claves para entender este tiempo y vivirlo de modo que dé fruto en nuestra vida. La oración colecta con la que empieza la Misa nos indica la finalidad de este tiempo: “avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud”. Esto es lo que perseguimos con las prácticas cuaresmales: conocer mejor el misterio de nuestra salvación y conformar nuestra vida a él. En el prefacio con el que comienza la plegaria eucarística se afirma que fue Cristo quien ‘inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimentos', y que, 'al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado’. La cuaresma es tiempo para ‘sofocar la fuerza del pecado’, para ahogarla, a través de la penitencia, del ayuno de los vicios. Unidos a Cristo lo podemos hacer. Quizás al principio experimentaremos como nuestra carne se resiste, quiere lo suyo, aquello a lo que está acostumbrada, quiere mantenerse en la superficie, pero poco a poco va cediendo y nos vamos haciendo más libres para amar a Dios y a los hermanos.

            Las lecturas de este día nos hablan de la misteriosa y terrible realidad del pecado que actúa en
Hércules ahogando una serpiente
Museos Capitolinos - Roma (Italia)
nuestro mundo y dentro de nosotros y nos esclaviza. La primera lectura narra ese acto de desobediencia de nuestros primeros padres que san Pablo en la segunda lectura dice fue la causa de que entrara el pecado en el mundo y con él la muerte. Pero de este reinado del mal nos ha liberado Jesús con su obediencia, y gracias a él somos justificados, perdonados y puestos en una nueva relación con Dios. A los cristianos nos toca vivir esta vida nueva que se nos ofrece a través de la fe y de los sacramentos de la iniciación cristiana.


   Pero para vivirla tenemos que ir sofocando la fuerza del pecado que sigue actuando en nosotros y que se manifiesta de muy diversos modos impidiéndonos vivir el amor cristiano, llevándonos a cerrarnos en nosotros mismos. Sofocamos la fuerza del pecado cuando unidos a Cristo decimos un “no” claro a las tentaciones. Estas tentaciones pueden ser muy variadas. Pueden ser muy burdas, relacionadas con el poder, la comodidad, la mundanidad, el prestigio social, etc., o más sutiles y difíciles de discernir teniendo apariencia de bien. En todo caso tenemos que esforzarnos en rechazarlas como hizo Jesús en el desierto. Si lo hacemos experimentaremos como va surgiendo en nosotros ese hombre nuevo hecho a imagen del verdadero Adán que es Jesús.

martes, 18 de febrero de 2014

Asumir la propia libertad y dejar que el Señor nos cambie el corazón


Reflexiones en torno al VI Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)
Domingo 16 de febrero 2014

 
El pecado original - Miguel Ángel Buonarroti (1512)
Capilla Sixtina - Ciudad del Vaticano
Visita virtual de la capilla
Darnos cuenta de la libertad que tenemos, de este enorme y arriesgado don que nos ha hecho el Señor al crear al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, nos debería llevar al agradecimiento. Dios nos pone casi a su mismo nivel, nos sitúa como interlocutores suyos con los que establece un pacto entre seres libres. Por eso la característica fundamental del ser humano es su libertad, que le permite escoger el camino de su vida. A veces, tomar conciencia de nuestra libertad no da miedo por la responsabilidad que implica y casi desearíamos no tenerla y que alguien nos lleve por donde hay que ir.

En la primera lectura de hoy encontramos una bella reflexión sobre el tema de la libertad y de nuestra responsabilidad, reflexión que es para nosotros palabra de Dios al formar parte de los textos inspirados que constituyen la Biblia. Frente a los que se quejan diciendo ‘por culpa del Señor me he desviado”, ‘ha sido el Señor que me hecho caer’, el autor del Eclesiástico dice: ‘¡No, no, no! La responsabilidad es tuya y no de otros de que tú te hayas desviado. El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua, vida y muerte, bien y mal, y tú eres el que decide; tú eres el que extiendes la  mano hacia uno u otro’. No podemos culpar a Dios de que hagamos el mal, ni podemos excusarnos en los condicionamientos que tenemos o hemos tenido, en nuestros padres, en la sociedad que nos rodea, en el hecho de ‘que todos hacen lo mismo’. ¡No! Tú y yo tenemos ante nosotros el bien y el mal y somos tú y yo los que elegimos entre ellos.

Pero el Señor no solo nos ha dado el libre albedrío para decidir entre una cosa u otra, sino también
Decálogo de Jekuthiel Sofer (1768)
Bibliotheca Rosenthaliana, Ámsterdam (Holanda)
wikipedia.org
nos ha revelado cuál es el camino del bien, cuál es el camino que lleva a la vida, a la plenitud del hombre y la mujer, y nos ha señalado también los caminos falsos, aparentemente más fáciles, pero engañosos, que llevan a la muerte y a la nada. Lo ha hecho dándonos la ley en el Antiguo Testamento que aclara esos principios de la ley natural que ya llevamos inscritos en nuestra conciencia. Así tenemos los Diez Mandamientos que son diez palabras de vida. En el evangelio de este domingo Jesús afirma que esta ley sigue valiendo para sus discípulos, más aún, afirma que él ha venido a llevarla a su plenitud. Jesús pide a los suyos, a nosotros, que estamos llamados a ser sal de la tierra y luz del mundo, que vayamos más allá de un cumplimiento meramente formal o exterior de la ley, y que la guardemos con nuestro corazón, con nuestros deseos y actitudes más profundas, de un modo totalmente coherente, en el que lo exterior es fiel reflejo de lo somos dentro. Por tanto, no solo no hay que matar físicamente a otro, sino hay que evitar matarlo también en nuestro corazón. No solo no hay que acostarse con el cónyuge de otro, sino tampoco hay que desear hacerlo. No solo hay que vivir en paz con los demás, sino si sabemos de alguien que tenga quejas contra nosotros tenemos que ir a reconciliarnos con él antes de presentar la ofrenda. No solo hay que decir la verdad, sino hay que evitar tener que jurar para que lo demás confíen en lo que afirmamos. Jesús lleva la ley a la perfección que pueden vivir los limpios de corazón, los que no tienen doblez, los que han interiorizado esa ley hasta identificarse con ella y con la voluntad de Dios. Ellos son los que han recorrido hasta el final el difícil camino de la unificación personal y se vuelven como una luz sobre el candelero que alumbra a todos los de la casa.

Pero bien sabemos que a esto no hemos llegado de momento. Sabemos que somos libres y que
Fuente de la imagen: raoulwallenberg.net
podemos elegir el bien y que no debemos culpar a Dios ni a los demás si no lo hacemos. También sabemos que la ley es buena y nos enseña el camino de la vida. También vemos como Jesús, ejerciendo de maestro exigente que quiere sacar lo mejor de sus alumnos, nos invita a interiorizar esta ley y a vivirla con total coherencia. Sin embargo, reconocemos también que estamos lejos de cumplir esto.


 Pero esta constatación no nos entristece porque el evangelio es buena noticia, es profecía de lo que el Señor quiere hacer con nosotros, transformándonos en hombres nuevos, cambiándonos el corazón, dándonos un corazón de carne que ama de verdad a Dios sobre todas las cosas y a los demás como a nosotros mismos. ¡Que así sea!

sábado, 8 de febrero de 2014

Chequeo al ecumenismo en España

Entrevista en Radio Exterior de España con ocasión de la 
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014

Lo que sigue es el texto preparado para una entrevista que se me hizo en el programa Horizonte de Radio Exterior de España, presentado por el Padre Manuel Muñoz, con ocasión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y que se emitió el sábado 25 de enero 2014.


-  Como hemos venido señalando en este y en anteriores programas, del 18 al 25 de enero, un año más, y ya van más de cien, todas las Iglesias y confesiones cristianas celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En España, en la CEE, el responsable de ecumenismo es el sacerdote romano-madrileño Manuel Barrios Prieto, con quien ya conversamos.

            Sí, está bastante bien dicho lo de ‘sacerdote romano-madrileño’. Porque aunque nací en Madrid hace 51 años de padres canarios, he vivido toda mi infancia y juventud en Roma. Me formé en el Seminario Romano de San Juan Letrán y fui ordenado sacerdote en 1988 para la diócesis de Roma. Sin embargo, ya llevo 15 años en Madrid, donde soy párroco y he sido delegado episcopal durante varios años de Pastoral Familiar.

-- ¿Cuándo y por qué llegó Manuel Barrios al mundo del ecumenismo?

            Yo diría que los comienzos están en el colegio en el que estudié en Roma, que era un colegio
El Rev. John Macquarrie
Fuente de la imagen: nytimes.com
internacional inglés donde me encontraba a diario con compañeros de distintas confesiones cristianas y diferentes religiones, con muchos de los cuales sigo conservando relaciones de amistad que se han visto facilitadas en los últimos años por las redes sociales. De una forma más específica, mi interés por el ecumenismo se fortaleció al escribir mi tesis doctoral en la Universidad Gregoriana que vertía sobre los escritos de un teólogo anglicano escocés que en sus inicios había sido presbiteriano. Esto me llevó a familiarizarme con la teología protestante y a establecer contactos y a conocer la Iglesia de Inglaterra. Este teólogo, John Macquarrie, ha sido también un convencido impulsor del ecumenismo y del diálogo interreligioso y sus libros han sido muy influyentes en la formación de los ministros de la comunión anglicana.

 -- ¿Para servir en este ámbito pastoral, se necesita una vocación específica?

Yo diría que se necesita más bien tener una cierta sensibilidad: sentir un cierto dolor, una cierta pena, por la desunión de los cristianos y sentirse llamado a comprometerse para que el deseo del Señor, que expresó en su oración sacerdotal en la última cena de que todos sean uno, se haga realidad. Quizás ya en un segundo momento también son útiles ciertas dotes diplomáticas para evitar herir inútilmente sensibilidades en un ámbito donde aún perduran desavenencias del pasado, y quizás también dotes teológicas para poder acercarse sin miedo todo lo permisible a los hermanos separados.

-- ¿En qué medida la pastoral ecuménica es, de hecho, y ha de ser, como principio y necesidad, una acción pastoral de toda la Iglesia?

            En la medida en que la Iglesia se involucra en la tarea misionera y evangelizadora, que es su razón de
X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias
ser, se hace cada vez más necesario trabajar por el testimonio unido de todos los cristianos, ya que se percibe con mucha claridad que la desunión es un fuerte impedimento para la evangelización.

-- En este sentido, ¿con que otros sectores pastorales es imprescindible la intercolaboración de cara a un buen trabajo y servicio pastoral?

            Es verdad que hay algunos sectores pastorales que están más directamente relacionados con el ecumenismo y el diálogo interreligioso como el de las misiones, el de las migraciones, el del turismo, el penitenciario, el de la acción social, etc. Sin embargo, creo que el espíritu ecuménico, es decir el deseo de trabajar juntos con todos los cristianos, debe de estar presente en todas las acciones de la Iglesia. Por ejemplo, en la pastoral familiar y de la defensa de la vida humana a la que me he dedicado muchos años, se pueden llevar a cabo muchas iniciativas con los hermanos de otras Iglesias y comunidades eclesiales, como también con miembros de otras religiones que comparten nuestra misma visión del hombre y de la familia. Esto ya se hace en algunos países con muy buenos resultados.

-- Con todo, ¿sigue siendo en España una “maría” de la pastoral el ecumenismo?

            En España la situación sociológica cuenta mucho. Tenemos que tener presente que en nuestro país más
Sede de la Conferencia Episcopal Española
o menos el 73% de la población se declara católica aunque después más de la mitad no participe regularmente en los actos de culto, mientras que los miembros de otras confesiones cristianas y religiones no pasan del 2,5 por ciento. Aunque esta realidad pueda verse afectada por la inmigración como ha pasado en los últimos años, los no católicos siguen siendo una pequeña minoría en nuestro país. Sin embargo, de esto no se si sigue que se deba descuidar la labor ecuménica, aunque no se perciba con la misma necesidad y urgencia que en otros lugares donde los católicos son minoría y con frecuencia minoría perseguida. Los católicos estamos llamados a sentir con toda la Iglesia y a llevar a cabo nuestra acción de acuerdo con las orientaciones eclesiales que valen para todos.

-- En la CEE, ecumenismo, en cuanto a organismo, está unidos a diálogo interreligioso. De hecho, la Comisión Episcopal cuyo secretariado diriges desde hace dos años y medio se denomina Comisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales. Explícanos lo que esto significa y cómo coordináis los trabajos en estos dos sectores.

            Yo personalmente preferiría que la Comisión se llamase de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso como en otros lugares, ya que son dos ámbitos de acción muy distintos y con finalidades diferentes. Con los hermanos cristianos separados buscamos la unidad visible, mientras que con los miembros de otras religiones perseguimos un diálogo sincero, el conocimiento mutuo, y la colaboración para el bien común de la sociedad y el progreso humano. Las palabras ‘confesión’ y 'confesional’ pueden llevar a confusión.

-- Por cierto, Madrid acogió en octubre una cumbre internacional para el diálogo entre católicos y judíos. Haznos una breve referencia de la reunión y de sus principales conclusiones.

            Fue una reunión de un organismo que surgió a raíz del Concilio Vaticano II, llamado Comité de Enlace
Reunión del Comité de Enlace en Madrid en octubre 2013
Judeo-Católico (Jewish-Catholic Liasion Committee), que tiene la finalidad de servir como un instrumento de diálogo del más alto nivel entre la Iglesia católica y el mundo judío y que se reúne cada dos años. La reunión de octubre en Madrid fue la XXII y tenía como tema “desafíos a la religión en la sociedad contemporánea”. Participaron 50 delegados nombrados a partes iguales por la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo y el Comité Judío para las Consultas Interreligiosas (
International Jewish Committee for Interreligious Consultations). Entre los participantes católicos estaban los cardenales Koch, Rouco Varela y Sistach, los arzobispos de Toledo y de Granada, varios profesores universitarios y expertos. Fueron unos días de intenso encuentro interpersonal y debate sobre temas de interés común. También se hicieron algunas visitas a sitios emblemáticos, como la ciudad de Toledo y la sede de la Comunidad Judía de Madrid. Una de los temas que salió más fue la persecución de cristianos en Oriente Medio y la preocupación que esto causa también en la comunidad judía.

 -- Con el Islam, ¿qué relaciones y cauces de diálogo y colaboración hay en España?

            De momento con el Islam las relaciones son más a nivel personal que institucional. Creo que es uno de los grandes retos para el futuro.

-- Volvamos al ecumenismo, al mundo intercristiano. ¿Cómo se prepara en la Iglesia en España la Semana de Oración de la Unidad: materiales, sensibilización?

            La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se prepara sobre la base de un material que es

elaborado conjuntamente por la Comisión “Fe y Constitución” del Consejo Mundial de Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, a la luz de una propuesta que les llega de un grupo ecuménico local. A partir de ese material las Iglesias particulares y las comunidades eclesiales locales elaboran su propuesta y sus iniciativas para la Semana.

-- ¿Cuál ha sido su lema del 18 al 25 de enero, bien recientes?

Este año le tocó a un grupo del Canadá preparar la propuesta inicial que, partiendo de la riqueza natural y la multiculturalidad que caracteriza su país, eligió como texto bíblico de referencia un pasaje tomado de la primera carta a los Corintios de San Pablo en el que se encuentra la pregunta ¿Esta Cristo dividido?, que es lema de este año. En la propuesta que nos hacen se nos invita a saber agradecer y valorar los dones espirituales presentes en otras Iglesias y comunidades y a darnos cuenta de nuestra fundamental unidad en el bautismo y en la cruz de Cristo. Nosotros, en el hemisferio norte, acabamos de celebrar esta semana, pero en hemisferio sur, en el que ahora es verano, se suele celebrar alrededor de Pentecostés.

-- ¿Y cómo se celebra? Ponnos algunos ejemplos.

En Madrid, por ejemplo, donde soy delegado episcopal de ecumenismo, se celebra desde dos perspectivas. Por un lado, todas las parroquias, comunidades religiosas, colegios y capellanías reciben el folleto y los materiales de modo que puedan organizar según sus circunstancias un camino comunitario a lo largo de esos días. Por otro lado, también se propone conjuntamente con las demás Iglesias y comunidades eclesiales un programa de celebraciones ecuménicas en varios templos de la ciudad. También es importante que los católicos a título personal se unan a esta plegaria, utilizando para su oración personal a lo largo de la semana los mismos textos. En Madrid es oportuno destacar la importante labor que en este ámbito lleva a cabo el Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad.

-- ¿Qué significa, qué está aportando el Papa Francisco para el ecumenismo?

            Bueno, creo que es indudable el fuerte impulso que el papa Francisco está dando al ecumenismo desde
Fuente de la imagen: revistaecclesia.com
la primera semana de su pontificado. Han sido muchos los discursos y gestos en este sentido, desde recibir a los representantes de las demás Iglesias y comunidades eclesiales y religiones el día después del inicio solemne de su pontificado, al reciente anuncio de su viaje a Tierra Santa que tiene un marcado carácter ecuménico e interreligioso. Junto con la conversión misionera y evangelizadora de la Iglesia, la atención preferencial por los pobres y la reforma de la curia, será sin duda uno de los grandes temas de este pontificado.

 -- Francisco habla de una nueva dimensión ecuménica: la de la sangre, la del martirio.

Sí, lo hizo el pasado el mes de diciembre en una entrevista y es una perspectiva muy interesante a la luz de la persecución de los cristianos en distintas partes del mundo y de una Iglesia que en el siglo veinte ha vuelto a ser Iglesia de mártires, como decía Juan Pablo II. Habrá que ver como se desarrolla esta interesante perspectiva.

-- A los 50 años del histórico encuentro y reconciliación en Tierra Santa entre los entonces Obispo de Roma y
Patriarca de Constantinopla, sus actuales sucesores, Francisco y Bartolomé, reeditarán el 25 de mayo próximo otro encuentro. ¿Qué supone el 5 de enero de 1964 en Jerusalén y cuáles son las expectativas del encuentro del 25 de mayo?

       Evidentemente, el encuentro del 5 de enero de 1964 fue un rencuentro histórico con muchísima repercusión ecuménica. Tuvo lugar después de la segunda etapa del Concilio Vaticano II, cuando ya se habían empezado a debatir los esquemas sobre la Iglesia y el ecumenismo. Poco después de ese encuentro se estableció el Secretariado para los no cristianos y se promulgaron estos documentos y se levantaron por ambas partes los decretos de excomunión vigentes desde hace siglos. Mucho cabo esperar, por tanto, de este próximo encuentro en mayo de este año en la Ciudad Santa.

-- ¿Sigue siendo tan importante el ecumenismo de los gestos?

Evidentemente, junto con el espiritual, el institucional, el de la caridad y el teológico, para que los gestos tengan contenido.

-- En 50 años, en este medio siglo, el ecumenismo ha avanzado más que un milenio. Recuerdas algunos hitos de este recorrido y señala las cuestiones pendientes.

            Muchísimos, desde las distintas comisiones mixtas y los importantes documentos que de ellas han
Fuente de la imagen: protestantedigital
surgido, como el de la justificación. Sobre todo destacaría el buen clima que se ha creado en las relaciones ecuménicas, que es fundamental para seguir progresando en el camino hacia la unidad visible y que era algo impensable antes del Concilio.

-- ¿Qué datos tienes del diálogo, de la cercanía Roma-Moscú-Moscú-Roma?

            Es un diálogo complicado por cuestiones históricas y por la presencia católica en Rusia, aunque las relaciones personales son muy buenas y se han dado pasos importantes en los últimos meses..

-- ¿Por qué caminos, ante su pluralidad y hasta dispersión, se ha de seguir avanzando en las relaciones con los hermanos cristianos surgidos de la Reforma Protestante?

El diálogo con las Iglesias surgidas de la reforma implica hoy tratar, además de los temas teológicos e institucionales, como el lugar de la mujer en la Iglesia, cuestiones también éticas relacionadas con la familia y la sexualidad que hacen más complejo este diálogo.

-- Participaste, Manuel, en octubre, en una reunión internacional en Corea de Consejo Mundial de la Iglesias (CMI). ¿Qué es el CMI y qué misión tiene?

Oración de apertura de la X Asamblea del CMI
El Consejo Mundial de Iglesias se define como una “comunidad (fellowship) de iglesias que confiesan al Señor Jesucristo como Dios y Salvador”. Representa actualmente a más de 300 Iglesias y es probablemente la expresión más importante del movimiento ecuménico. Aunque la Iglesia católica no es miembro de este consejo, participa como observadora en sus reuniones y es su interlocutor principal para el diálogo ecuménico.

-- Por favor, en un minuto, haznos una crónica del encuentro del CMI en Coria, su significación, perspectivas…

            Fue una intensa experiencia ecuménica, de encuentro con hermanos separados de muchos países y tradiciones eclesiales distintas, de oración en común, de debate sobre temas de interés común. Entre las distintas cosas surgidas, de esta X Asamblea destacaría una importante declaración sobre la misión que está llamada a inspirar la acción evangelizadora de las Iglesias pertenecientes al Consejo Mundial en los próximos años y que tiene muchas similitudes con la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, por ejemplo su insistencia sobre el protagonismo de Dios y del Espíritu en la misión.

jueves, 30 de enero de 2014

Ecumenismo o proselitismo


            Este es el texto de un sermón dado el lunes 20 de enero 2104 en el contexto de la Semana de Oración la Unidad de los Cristianos en la Iglesia de la Resurrección de la Iglesia Evangélica Española (Calle Butrón, 20 Madrid).

Juntos... de ningún don carecéis

Día 3 del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014
Lecturas: Job 28, 20-28, Salmo 145, 10-21, Efesios 4, 7-13; Marcos 8, 14-21

Esta mañana recibí una llamada de teléfono a través del arzobispado de Madrid de una señora,
Cartel de la CEE
probablemente una catequista, que quería saber que tenía que hacer una chica ortodoxa rumana para ‘pasarse a la Iglesia católica’. Yo le pregunté acerca de los motivos de esta chica para hacerse católica y me dijo que había llegado al convencimiento de que la Iglesia católica era la verdadera y que también era la que mejor atendía a sus feligreses. Me dijo la mujer que me llamaba que ella misma había preparado a esta chica para hacerse católica y que siguiendo lo que le habían dicho, había intentado ir a la parroquia católica que correspondía pero que el párroco le daba largas.  Al final de la conversación le dije que me enviara un correo electrónico con todos los datos y que yo mismo me pondría en contacto con la chica para entrevistarme con ella. Cuento esto porque esta señora que me llamó esta mañana durante nuestra conversación telefónica se sorprendía una y otra vez que yo no estuviese dando saltos de alegría por esta nueva conversa que había vuelto al redil y se disgustaba de que hiciera tantas preguntas y dificultara tanto el tema. Mi actitud no se debía solo a la clara sospecha de que esta chica había sido inducida a esta ‘conversión’ por esta señora que probablemente la había ayudado económicamente en un momento difícil y se había aprovechado de ello para catequizarla. Abro aquí una pequeña paréntesis para hablar de un documento importante que ha pasado un poco desapercibido y creo que nos interesa a todos y está muy relacionado con lo que estoy contando. En 2011, después de varios años de trabajo conjunto, el Pontificio Consejos para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el Consejo Mundial de Iglesias, y a invitación de éste, la Alianza Evangélica Mundial, hicieron público un documento titulado El testimonio cristiano en un mundo multirreligioso, en el que ofrecen orientaciones sobre el modo correcto de evangelizar y misionar en nuestro mundo tan variado. El procedimiento que presumiblemente utilizó esta señora con la chica rumana, aprovechándose de su debilidad para convertirla, evidentemente no es aceptable y es triste que se siga utilizando en algunas Iglesias. De todos modos, junto a la sospecha acerca de la sinceridad de este cambio de la chica, lo que realmente no me hacía saltar de alegría es el hecho de que yo no trabajo para esto: yo no trabajo para que miembros de otras Iglesias se hagan católicos, y no me alegro especialmente de ello cuando acontece; yo trabajo por la unidad de los cristianos, por una Iglesia una pero legítimamente plural como la quiere el Señor.

He contado esta anécdota de esta mañana porque creo que pone de manifiesto el cambio que ha
Iglesia de la Resurrección de la IEE durante el acto
tenido lugar en la Iglesia católica en los últimos cincuenta años en referencia al ecumenismo y que hace posible que yo esté aquí esta tarde. Esta señora manifiesta la actitud preconciliar, anterior al Concilio Vaticano II. Ella piensa realmente que lo mejor para esta chica rumana es hacerse católica, y aunque quizás utilice métodos discutibles, lo hace con buena intención pensando en su salvación. Sin embargo, la actitud de la mayoría de los católicos –aunque siempre queden personas que siguen pensando según los esquemas del pasado- ha cambiado y esto ha sido gracias al Concilio Vaticano II. Para no extenderme mucho, creo que hay dos enseñanzas del Concilio que han sido importantes para que se diera este cambio. Una está relacionada a una nueva interpretación de la famosa doctrina extra Ecclesiam nulla salus –fuera de la Iglesia no hay salvación –, que ya no podemos interpretar los católicos en el sentido de que quien no pertenece visiblemente a la Iglesia católica romana no se salva; y la otra enseñanza fundamental del Concilio es no haber querido identificar a la Iglesia fundada por Cristo exclusivamente con la Iglesia católica romana, lo que lleva a reconocer a otras comunidades cristianas como verdaderas Iglesias.

Estos importantes y osados planteamientos conciliares han significado un cambio profundo y han
Sesión del Concilio Vaticano II
llevado a los avances ecuménicos de los últimos 50 años. Evidentemente, queda mucho por hacer: hay muchos temas que aún no están resueltos y heridas que siguen abiertas. Pero qué importante es reconocer la verdad de estas dos enseñanzas del Concilio Vaticano II, es decir,  que no es necesario pertenecer a mi Iglesia para salvarse y que la Iglesia que el Señor quiso no se identifica totalmente con la mía. Puede que nos cueste mucho aceptar esto, también a los católicos por mucho que lo haya dicho un concilio. De hecho, hay personas y grupos que siguen considerando estas enseñanzas una traición del magisterio precedente. Sin embargo, creo que son dos verdades evidentes y que tienen un sólido fundamento bíblico. Así, por ejemplo, el apóstol Pablo, al comenzar su primera carta a los Corintios, se dirige, junto con el hermano Sóstenes, a la Iglesia de Dios que se reúne en Corinto, pero también a “todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro”, es decir, a todos los que reconocen el señorío de Cristo. Esto es lo que para Pablo es fundamental para salvarse: no el pertenecer a una Iglesia concreta u otra, como tampoco al pueblo de Israel, sino confesar a Jesús como Mesías y Señor, ser encontrado en él, no con una justicia que viene de nosotros, de hacer las cosas bien según la ley, sino con una justicia que nos es dada gratuitamente por él, por su muerte en la cruz.

El texto bíblico que he citado, de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios, forma parte del
que se ha elegido para los materiales de la Semana de Oración de este año. Como sabemos, los han preparado un grupo ecuménico de Canadá, país que es muy interesante por su recorrido ecuménico, que llevó a la creación de la Iglesia Unida de Canadá en 1925 y al Consejo Canadiense de las Iglesias en 1944 que representa al 85% de los cristianos del país. Es también un país con muchos recursos naturales y con mucha riqueza cultural, con muchos dones de Dios. De ahí que se haya elegido como texto bíblico el primer capítulo de la primera carta del apóstol Pablo a los corintios que habla de los muchos dones que Dios ha otorgad a esta comunidad y del peligro de la desunión.

La comunidad de Corinto vivía en un contexto multirreligioso y multicultural parecido al de algunas ciudades de Canadá, y había recibido muchos carismas, pero corría el serio peligro de la ruptura de la unidad. Habían pasado por ella diversos grandes personajes del cristianismo primitivo después de que Pablo la fundara, y se habían formado grupos que daban más importancia a su vinculación con el líder que a su relación con el Señor. Pablo tiene que recordar a los corintios que es Cristo el quien salva, es en él en el que fueron bautizados, fue él quien murió en la cruz, y Cristo no está divido, como no lo puede estar su Iglesia que es su cuerpo en la que se entra por la fe y el bautismo que nos unen el Señor y no un líder por muy importante que sea.


En la propuesta que se nos hace en los materiales para el día de hoy, tercer día del octavario, bajo el
Detalle de la Última Cena.
P. Marko Rupnik - Centro Aletti
Iglesia de Juan Pablo II - Cracovia (Polonia)
centroaletti.com
título “Juntos ... de ningún don carecéis”, se nos invita a no estar quejándonos continuamente de lo que todavía nos falta, como los apóstoles que en la barca comentaban que no tenían pan, olvidándose de los multiplicación de los panes y de lo que el Señor ya les había dado. Así también el autor de la Carta a los Efesios non exhorta a darnos cuenta de los dones que el Señor ha otorgado según su beneplácito para la edificación del único cuerpo de Cristo y para que lleguemos a “la talla de Cristo”. En la misma carta, el autor, poco antes del texto que se nos ha proclamado, nos pide no ahorrar esfuerzos “para consolidar con ataduras de paz la unidad, que es fruto del Espíritu”, ya que 'uno es el Cuerpo, uno es el Espíritu, una es la esperanza, uno es el Señor, una es la fe y uno el bautismo y hay un solo Dios que es Padre de todos'.

Hermanos y hermanas: Hay muchas cosas que ya nos unen y hay mucho que ya podemos hacer por la unidad de la Iglesia y por el mundo al que somos enviados.. En la reciente X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias mucho se habló de nuestro necesario compromiso por la justicia, tanto por la justicia social y económica, como la ecológica y de género Esto ya es algo que podemos y debemos hacer también conjuntamente. Todos nos damos cuenta de los estragos que produce un cierto tipo de laicismo que da la espalda a Dios y no reconoce la dignidad inviolable de todo hombre y mujer. Juntos también estamos llamados a anunciar a este mundo, con la estulticia de la predicación, a aquellos que van detrás de los ídolos, o persiguen una sabiduría mundana o buscan signos prodigiosos, el mensaje de la cruz, sabiduría de Dios y poder de Dios. Así lo decía también el papa Francisco recibiendo una delegación ecuménica de Finlandia el pasado viernes 17 de enero, señalando que en una sociedad secularizada como la nuestra, nuestro testimonio debe centrarse en el núcleo de nuestra fe que todos compartimos, en el “anuncio del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo su Hijo”.

Quiero terminar con una breve oración por la unidad de los cristianos compuesta por las Iglesias de Escocia en 1990 y retomada en los materiales para la Semana de la Unidad del año 2010:

Señor, tómanos desde donde estamos actualmente
y condúcenos allá donde Tú quieres que vayamos.
Haz que no seamos solo los encargados de una herencia,
sino las señales vivas de tu reino que viene.

Enciéndenos la pasión por la justicia y la paz entre todos los pueblos.
Llénanos de fe, de esperanza y de amor
que están en el corazón del Evangelio
y háznos UNO en el poder del Espíritu Santo:

Que el mundo crea,
que tu nombre sea santificado en tu Pueblo,
que tu Iglesia pueda reconocerse efectivamente reunida en un único cuerpo.
Nos comprometemos a amarte, servirte y seguirte
no como extranjeros unos de otros, sino como peregrinos. Amén.